En la última década no había habido un jugador que llegase con tanta expectación a la NFL como llegó Trevor Lawrence. Desde que estaba en el instituto los focos han estado sobre él, cada error se magnificaba y las exigencias y la presión eran acordes al talento generacional que se le presuponía. Y aun con todo lo que se esperaba de él superó expectativas en su carrera universitaria
Fue titular desde su año freshman en Clemson, llevando a los Tigers al Campeonato Nacional en su primera temporada y tras tres años de producción élite sostenida fue el primer pick del Draft en la NFL. Para ver un jugador con tanta expectación de ser dominante en su liga profesional desde que estaba en el instituto nos tenemos que ir al deporte de la pelotita naranja y fijarnos en el LeBron James de principios de siglo.
Tras un primer año decepcionante de la mano de un Urban Meyer que convirtió a los Jaguars en el hazmerreír de la NFL, Trevor Lawrence ha encontrado su “mojo” de la mano de Doug Pederson. Con un ataque mucho más imaginativo y mejores armas a su alrededor Trevor Lawrence comienza a mostrar lo que se presuponía de él y, pese a que los números “habituales” no le respaldan, está jugando a nivel MVP esta temporada.
Pese a que el ataque de los Jaguars no está siendo este año el más engranado de toda la NFL y pone a Lawrence en situaciones complicadas en terceros downs, este está convirtiendo esas situaciones en primer down con facilidad. Hay pocos jugadores que puedan pasar “fuera de los números” y hacia el exterior con la facilidad que lo hace Lawrence. Su brazo le permite que esos pases que recorren muchas yardas lleguen con potencia a su objetivo y su anticipación y conexión con Calvin Ridley hacen esas rutas en el exterior prácticamente indefendibles.
Lo que más me impresiona personalmente de Trevor Lawrence es su capacidad para improvisar mientras ejecuta una jugada, y os lo quiero demostrar con la jugada siguiente.
Los Steelers están en lo que parece claramente una defensa Cover-2 con dos safeties que cubren la zona profunda y cinco jugadores que caen a cubrir las zonas medias. Después varios medios de los Steelers se han pronunciado en que la defensa acerera quería engañar a Lawrence mostrándole una Cover-2 antes del inicio de la jugada y después cambiando a una defensa individual después de la jugada.
Pero como os decía, la clave de Lawrence aquí es cómo aprovecha ese error en cobertura de los Steelers para buscar una jugada de 6 puntos. Los Jaguars juegan dos rutas comeback de los receptores más interiores, lo que en una situación de 2&10 da una opción a Lawrence para hacer un pase sin mucho riesgo, sumar cuatro o cinco yardas y afrontar así un tercer down mucho más asequible.
Parte de esa jugada es la ruta que corre Ettienne desde la posición de receptor más abierto. El corredor va a jugar una ruta Go cuyo objetivo es atraer al cornerback lo más profundo posible para abrir el mayor hueco permitido en la zona media y ayudar a que esa recepción sencilla tenga el menor riesgo posible.
Esta ruta de Ettienne se conoce como “clearout” y no está en la progresión de la jugada para el quarterback. No estoy dentro de la sala de entrenadores de los Jaguars ni conozco su libro de jugadas, obviamente, pero apostaría a que como mucho esto es lo que se conoce como una ruta “alert”. Es decir, una ruta a la que el quarterback pasará únicamente si la información que recibe de la defensa pre-snap es muy favorable.
Pero Lawrence tiene una capacidad de lectura durante la jugada que está al alcance de muy pocos jugadores en la NFL. Con una facilidad pasmosa identifica el leverage del cornerback de los Steelers (Joey Porter Jr.) y aprecia que no coge la suficiente profundidad para tapar la ruta de Ettiene.
Y la desmedida ambición del safety (Kazee) a la hora de buscar saltar a la ruta es lo que le hace a Lawrence apretar el gatillo. No necesita más, un segundo, los dos primeros pasos del cornerback, que no termina de coger profundidad, y los tres primeros pasos del safety, que baja demasiado y descuida su espalda es lo que le hace apretar el gatillo.
Una lectura maravillosa en los primerísimos instantes de la jugada, una gran capacidad de salirse de lo establecido cuando es necesario y un toque perfecto sobre el balón para que caiga en las manos de su objetivo. El joven rey está aquí. Y quiere que sus Jaguars luchen por todo.