Lo nuevo siempre es bueno, no mejor necesariamente, pero si bueno, porque ayuda a cambiar de aires, ayuda a cambiar la percepción y el optimismo. En lenguaje NFL lo nuevo es esperanza porque existe la ilusión de una nueva era; sea por la llegada de un nuevo quarterback o de una nueva generación de novatos… pero igual de importante es la contratación de nuevos Head Coaches, las figuras capaces de poner en orden a una franquicia y que, a veces, con un ligero toque son capaces de cambiar drásticamente sus destinos. Este 2025 lo volvimos a presenciar con Mike Vrabel y Ben Johnson, trajeron nuevas piezas pero lo que hicieron fue básicamente apuntalar algo que ya estaba bien pero le faltaba otra visión. Este año un tercio de la liga intentó dar ese cambio de curso y ordenamos las 10 vacantes acorde con su atractivo.
Lamar Jackson, Nnamdi Madubuike, Roquan Smith o Kyle Hamilton deberían ser razones suficientes para atraer a cualquier Coach a Baltimore. Hay talento top en posiciones premium, algo muy difícil de conseguir en cualquier equipo de la liga, la base mencionada aún está en edad de ser muy productiva y encima hay una larga tradición en Baltimore de paciencia y procesos largos para los Head Coaches. Es una organización con una cultura de trabajo sumamente estable, no hay bandazos, no hay luchas de poder pero tocaba ya una renovación.
No tienen tanto dinero en el tope salarial para pensar en grandes contrataciones, pero históricamente se han construido a base de talento reclutado en el Draft. Los rivales de la División se han debilitado y una nueva visión por parte de un nuevo Head Coach podría catapultarlos a la lucha por la supremacía en la Conferencia Americana.
Josh Allen. Claro que estará presente la actuación en los últimos Playoffs, pero sigue siendo el quarterback que más alto nivel ha mantenido en los últimos cinco años en la liga.
Hay que robustecer el arsenal ofensivo que rodea a Allen y también hacer una mejora a la unidad defensiva que los últimos años ha venido a la baja. El tope salarial no es un atractivo, tendrán que hacer varios ajustes para tener plata disponible y salir de compras.
Dicho todos los contras, Josh Allen sigue siendo un argumento sumamente fuerte para cualquier Head Coach, me atrevería a decir que es el trabajo ideal porque quien llegue sabe que tiene un jugador élite a quien solo debe rodearlo de buenos jugadores. Si no fuera por el gran talento top que tiene Baltimore, y que es una franquicia más estable, los Bills serían el destino más deseado.
27 millones de dólares no es poca cosa, tampoco es mucho dinero en términos de Agencia Libre, pero 12 picks en el Draft 2026 si es una gran munición para enfrentar la temporada baja, le da a Pittsburgh un margen de creatividad sumamente interesante.
Naturalmente la posición de quarterback es lo primero que deberán atender y arreglar, de preferencia buscar el largo plazo pero puede ser complicado. Un QB nivel “B” nunca es una mala idea y realmente este equipo da la impresión que con unas cuantas adiciones y, sobre todo, cambiar de esquemas tan rígidos en la ofensiva debería elevarlos a un nivel considerable. La defensiva liderada por TJ Watt sigue siendo sólida y será la base del equipo. Ofensivamente DK Metcalf me parece un proyecto de rescate sumamente seductor y hay algunas piezas con las que trabajar en línea ofensiva y otros jugadores de habilidad.
Mucho dependerá del quarterback, pero nuevamente, la cultura de trabajo puede ser vital para garantizar continuidad al nuevo Head Coach.
Serán ya seis años de los Raiders en Las Vegas y probablemente esta sea la temporada más emocionante que vivirán en Nevada. Tienen la primera selección global del Draft y todo apunta a que será Fernando Mendoza de la Universidad de Indiana el elegido para guiar a los Raiders a una nueva época. Pero Fernando no es el único atractivo.
Ashton Jeanty estará apenas en su segundo año de contrato, Brock Bowers en su tercero, Maxx Crosby sigue siendo uno de los mejores jugadores defensivos, tienen 8 picks en el NFL Draft 2026 y más de 80 millones de dólares para armar un equipo competitivo.
En años recientes hemos visto como un quarterback novato puede cambiar de forma dramática y rápida la percepción de un equipo e incluso como se puede convertir en un candidato a todo de una temporada a otra, lo vimos con CJ Stroud en 2023 y con Jayden Daniels en 2024, Fernando Mendoza tiene ese mismo aura, por ello será vital que el General Manager, John Spytek, acierte 100% en la elección del nuevo Head Coach que podría dar inicio a una brillante época en la historia de los Raiders.
Kevin Stefanski eligió un gran destino para probar que el haber ganado el premio al Coach del Año dos veces no fue casualidad. El año pasado tuvo la situación más complicada probablemente en términos de quarterback, ahora llega a una situación estable con un Michael Penix Jr., que ha mostrado ciertos destellos y que quizá ahora Stefanski logre estabilizar. Además, tendrá una plétora de herramientas ofensivas para hacer de los Falcons una ofensiva explosiva como se preveía desde la temporada pasada.
Lo mejor para Stefanksi es que ahora no enfrentará una situación de reconstrucción como fue habitual en su tiempo en Cleveland, los Falcons estuvieron cerca de pelear por un pase a Playoffs, y la realidad es que nunca dieron la sensación de haber alcanzado su tope ofensivo. Stefanski, en un mercado de bajo perfil, podría dar ese envión a unos Falcons que esperan volver a ser protagonistas.
El puesto laboral digamos que era un “B-” y la contratación ha sido una sólida “A”.
Los Giants han sido una de las franquicias menos estables en los últimos años, quizá desde la salida de Tom Coughlin no habían tenido un Head Coach que pudiera infundir respeto. Harbaugh no será el mejor estratega y sus recientes derrotas con Ravens ponen un poco en tela de juicio su capacidad para dar el último salto (su Super Bowl ganado fue hace casi 15 años) pero lo que sin duda traerá a Nueva York es estabilidad, un cambio en la forma de operar y eso ya es una ganancia significativa.
Hay mucho talento en bruto en el plantel de Giants desde los novatos ofensivos Jaxson Dart, Cam Skattebo y Malik Nabers hasta la frontal defensiva que, en teoría, debería ser una de las mejores de la NFL pero sencillamente no han podido dar el paso al frente que todos esperábamos. Harbaugh tiene con que trabajar, no es poca cosa, y si logra regresar a los Giants al grupo de contendientes, será uno de sus mejores trabajos en la liga.
Todo indica que Kyler Murray jugó sus últimos partidos en el desierto y ello implicaría volver a la caza de un quarterback que les ayude a explotar el potencial de los talentosos receptores que tienen en Arizona: Trey McBride es top 3 en su posición, Michael Wilson jugó como un receptor 1B cuando Marvin Harrison Jr no estuvo disponible y este último tendrá una oportunidad para probar si su lento inicio en la liga fue debido a Kyler Murray y al esquema de Drew Petzing el cuál nunca pareció favorecerle.
Defensivamente no tienen jugadores elite, pero tienen piezas muy sólidas como Dalvin Tomlinson, Josh Sweat, Mack Wilson y Budda Baker. Hay un grupo de cornerbacks jóvenes interesantes como Will Johnson y Kei’Trel Clark. Además tienen la tercera selección global y más de 30 millones de dólares para gastar en agencia libre. Genuinamente creo que no necesitan tantas piezas para dar el salto, solo un buen estratega ofensivo y un quarterback que pueda rendir de forma constante, y si, esos son dos grandes “pero”.
Aquí los dos grandes alicientes son Cam Ward quien en su año de novato dio muestras de que puede ser un quarterback especial y la vasta suma de dinero que tendrán para gastar en agencia libre, tienen 10 millones más que el segundo equipo con más dinero disponible y parece que el equipo por fin podría tener un rumbo algo claro con Cam Ward, esa estabilidad de la posición más importante que no habían gozado desde la época de Ryan Tannehill. La contratación de Robert Saleh también invita a creer que varios jugadores podrían estar interesados en seguirlo pues es bien sabido en la liga el carisma que goza entre la población NFL.
No es el destino por excelencia pero hay razones para tener optimismo, un quarterback prometedor, un Head Coach con experiencia y liderazgo y mucho dinero. ¿Qué puede salir mal?
Antes de escribir esta columna tenía valuado este puesto más arriba, pero conforme iba considerando el optimismo que genera cada vacante el de Browns iba más y más en picada. La situación de quarterbacks es un desastre, el equipo le sigue pagando a Deshaun Watson. Shedeur Sanders mostró matices interesantes pero no me parece que mostró lo suficiente para sufrir el circo mediático que viene con él. El General Manager, Andrew Berry, ha tenido una de las gestiones más ridículas en años recientes y sobrevivió por alguna razón.
El único faro en este equipo es la tremenda defensiva que han formado y los jóvenes jugadores ofensivos como Harold Fannin Jr., y Quinshon Judkins, no mucho más.
Y aún así, los Miami Dolphins son el destino que menos sensaciones positivas genera de todos los que abrieron sus vacantes a nuevos Head Coaches. No hay una línea ofensiva sólida, en cuanto a jugadores de talento Jaylen Waddle y De’Von Achane son lo único atractivo; Tyreek Hill estará jugando con 32 años y tras una lesión importante, me sorprendería mucho que pudiera superar las 700 yardas por recepción esta temporada.
Defensivamente no hay mucho mayor aliciente, no hay una gran cantidad de picks (8) como para pensar en adquirir jugadores por esa vía y en el tope salarial están en negativo. Ya ni mencionar a Tua Tagovailoa quien parece haber pagado tanto castigo físico. Si no fuera por la belleza de su ciudad y el sol de Miami, sería uno de los trabajos menos deseados en muchos muchos años en la liga.