Con la renuncia de Mike Tomlin en Pittsburgh, Mike Vrabel pasó a establecerse, de manera unánime, como el entrenador en jefe que mejor relación tiene con sus jugadores.
En tiempos en los que el handshake hostil con el que Ben Johnson se vengó de Matt LaFleur acaparó los titulares, el handshake fraternal con el que Vrabel honra a sus dirigidos después de cada jugada se ha convertido, sigilosamente, en su gran bandera de liderazgo.
Tras su maravilloso primer año al frente de los Patriots, también es posible establecer, sin la unanimidad de la sentencia anterior, que ya tiene motivos para asumirse como la tercera guitarra en la historia de Akron, Ohio —la otrora capital del caucho—, después de los inalcanzables LeBron James y Stephen Curry, desbancando a los miembros fundadores de la banda de rock The Black Keys.
Es prudente hablar de todo esto para entender qué tipo de sublevación está llevando a cabo Mike Vrabel en Foxborough. En un reportaje audiovisual presentado por el insider Mike Reiss, el entrenador en jefe de los New England Patriots profundizó sobre la filosofía de trabajo de las 4 H’s: History, Heroes, Heartbreak, Hope.
Como producto de uno de los antiguos bastiones industriales de Estados Unidos que peor convivió con la idea de convertirse en otra cosa que no fuera un centro manufacturero, es normal que Vrabel pondere tanto la importancia de las raíces, los orígenes, la identidad, la pertenencia, la supervivencia, el trabajo en equipo y la familia.
“Parte de su historia es de dónde vienen y dónde crecieron. Qué influyó en lo que son ahora”, se escucha decir Vrabel en un emotivo discurso al interior del locker room de los Patriots recuperado por Reiss.
La fórmula se sustenta en promover que los propios jugadores entiendan y exterioricen todo lo que han tenido que pasar para estar en un roster de NFL y que, al mismo tiempo, sus historias sirvan de motivación para que el resto sea perfectamente consciente con qué clase de personas se está jugando la vida en el campo de batalla.
“Habrá adversidad, y para superarla necesitas confiar en alguien. Siempre se podrá construir un mejor lugar cuando hay una conexión genuina entre todas las partes”, explica Vrabel sobre cómo se integran las cuatro H 's en la dinámica de trabajo del equipo.
El método, alejado del glamour de las X's and O's, no es muy distinto a lo que profetizó el aventurero, novelista y político francés André Malraux, el arquetipo de intelectual de acción: “Hay una fraternidad que sólo se encuentra al otro lado de la muerte”.