Qué auténtico festival ha sido la Ronda de Wild Card que hemos vivido este pasado fin de semana. Cuatro partidos se decidieron por cuatro puntos o menos y en todos estos hubo cambio de liderazgo en el marcador dentro de los tres últimos minutos. Emoción e igualdad a raudales en el mejor fin de semana de Wild Card desde que se ampliaron los Playoffs de la NFL a siete clasificados por conferencia.
Toda la incertidumbre de la temporada regular se ha traducido en un arranque soñado en la lucha por el anillo. Vamos a repasar lo sucedido el pasado fin de semana:
La defensa de los Texans lleva a Aaron Rodgers a la peor actuación de un QB en Playoffs en la última década
Así de peligrosa es la defensa de Texans y ese es el miedo que mete en el cuerpo a sus rivales. El dominio absoluto del partido por parte de la unidad defensiva de Houston dejó a los Steelers sin opción alguna, incluso con C.J. Stroud empeñado en darles tres vidas extras con sus tres pérdidas de balón… pero es que el ataque de Pittsburgh sólo sacó tres puntos de esos balones recuperados y porque uno de ellos fue dejándole ya en distancia de Field Goal.
Fue una exhibición histórica de la defensa de Texans. Tanto es así, que Aaron Rodgers firmó la peor actuación en Playoffs de un QB en los últimos diez años si atendemos al ratio de éxito por jugada y la EPA por pase. También es la peor actuación ofensiva de un ataque de toda la década en Playoffs en EPA por jugada (que es la estadística avanzada que mejor refleja lo que ha sucedido sobre el campo).
Los Steelers no tuvieron ninguna opción y lo peor es que incluso cuando estaban a solo un punto, con el marcador 7-6, tampoco parecía que tuvieran los argumentos ofensivos para darle la vuelta. Pittsburgh necesita mirarse al espejo porque están viviendo desde hace diez años en el Día de la Marmota: Nunca registran un récord negativo en temporada regular, pero al mismo tiempo nunca ganan un partido de Playoffs. En estos últimos diez años, han jugado siete partidos de Playoffs y han perdido los siete. Y lo que es peor, no han ido por delante en el marcador en la segunda mitad de ninguno de esos siete partidos. Da igual el contexto, da igual el Quarterback. Kenny Pickett, Russell Wilson o Aaron Rodgers, el resultado es siempre el mismo.
Por parte de Houston, sólo esa inexplicable querencia por parte de C.J. Stroud de regalar el balón a la defensa en este partido evitó que los Texans aplastaran a los Steelers; aunque bueno, realmente el partido acabó siendo una paliza, simplemente esos tres turnovers mantuvieron el marcador igualado un rato más. Los Texans corrieron el balón mejor que nunca en toda la temporada, consiguiendo carreras exitosas en prácticamente la mitad de sus intentos por tierra. Y Stroud sacó más de un muy buen lanzamiento, aunque claro, los acompañó de otros bastante imprecisos y regaló tres balones. La buena noticia para Houston es que es difícil que vuelta a repetir un partido tan malo en la siguiente ronda y más cuando venía de una temporada completa sin un solo fumble.
Los Texans dan mucho miedo con esa capacidad para determinar los partidos desde su defensa y viajarán a Foxborough donde se medirán a unos Patriots que también tuvieron un gran día defensivo ante Chargers y un Drake Maye que demostró ser capaz de aguantar el tipo cuando las cosas vienen mal dadas.
New England recibió una dosis de enseñanza y crecimiento en Playoffs y además ganó
El partido más atascado, más complicado para los ataques de toda esta primera ronda de Playoffs fue el que vivimos en el Gillete Stadium, las defensas de Patriots y Chargers se impusieron a sus respectivos ataques y las Líneas Ofensivas sufrieron como nunca –aunque es cierto que ambas OLs han sido esta temporada las que más presiones al QB han permitido de toda la NFL–.
En un contexto tan complicado, hay que hablar primero de los QBs. Ninguno de los dos jugó un gran partido, ni mucho menos. Pero hay una diferencia entre ambos, porque Drake Maye logró sobreponerse a sus errores y después de perder tres balones, retener más de la cuenta el ovoide en más de una ocasión y sufrir contra una defensa que estaba marcándole el paso a su ataque, el joven QB de los Pats encontró las soluciones para ser uno de los motivos que acabaron dando la victoria a su equipo. Tirando de sus piernas y encontrando pases certeros en situaciones de alta exigencia, en un partido que no fue brillante, Maye supo navegar la situación y salir airoso. Y con 23 años, se convierte en el QB más joven en pasar de las 250 yardas de pase y las 50 de carrera en un partido de Playoffs –por debajo de los 24 años, sólo lo habían conseguido Josh Allen, Lamar Jackson y Daunte Culpepper–. Además, en un partido lejos de ser brillante para él, Maye consiguió el máximo número de yardas totales de un QB contra la defensa de Chargers esta temporada. Esta experiencia le vendrá muy bien en el futuro, no todo es ganar cuando las cosas están de cara, también hay que saber remar contra la corriente si quieres prosperar en la NFL.
Para Justin Herbert la realidad es muy distinta. Herbert jugó mal. Muy mal, de hecho. Y esa afirmación es absolutamente complementaria con otra realidad, la de que está muy solo en ese ataque. Ni la OL ni el cuerpo de receptores le ayudan, eso es así y, al mismo tiempo, él se dejó lanzamientos importantes que estaban a su disposición en el partido. Es verdad que tuvo que estar corriendo por su propia vida una otra vez, pero también que el planteamiento defensivo de los Patriots, que supo disfrazar sus formaciones y rotar durante y después del snap, logró confundir, retrasar y provocar errores no forzados en el QB de los Chargers.
Los 49ers no ponen excusas y consiguen sobreponerse a todo para ganar
Creo que no se está dando suficiente valor a lo que han conseguido los San Francisco 49ers. En un roster de 53 jugadores, acumulan 25 lesionados y contando… Y aun así, siguen compitiendo y ganando. Lo que lograron el domingo en Philadelphia tiene tintes verdaderamente épicos. Con sus LBs número 5 y 6, es decir, los suplentes de los suplentes, lograron eliminar al campeón en su propio estadio, donde nunca había perdido en Playoffs bajo las órdenes de Sirianni. Pero una propuesta valiente, una ejecución brillante por parte de Brock Purdy y la ayuda inestimable de una ofensiva de los Eagles ramplona y previsible, completaron la hazaña niner.
Brock Purdy ha acabado de un plumazo con esa narrativa tramposa que le acusaba de ser un mero gestor rodeado de talento. Ya son varias temporadas en las que su juego eleva al equipo, pero es que este año, tras su vuelta de lesión, el nivel que ha mostrado es de un QB que provoca que pasen cosas buenas para su ataque constantemente. Y esta victoria en Philadelphia no se puede explicar sin atender al arrojo, el valor, la osadía y el talento de Purdy. ¿Cometió errores? Por supuesto, los dos balones interceptados son su responsabilidad, pero es que en un contexto en el que para ganar debes tomar riesgos, te va a llevar a que sucedan esos errores, lo importante es que produjo mucho más en positivo y, sobre todo, que se sobrepuso brillantemente a esos fallos. Brock Purdy salió del Lincoln Financial Field con la victoria y con la legitimidad como QB que injustamente se le había negado por mucho tiempo.
Y los Eagles salieron con un buen puñado de dudas y de problemas. Esa defensa es de verdad, pero el ataque más caro de la NFL esta temporada no ha logrado dar la talla y volvió a ser el motivo de la derrota. Es difícil encontrar una explicación al plan de juego del ataque en este partido, empeñándose en correr cuando la defensa les estaba esperando, siendo incapaces de proponer nada por la vía aérea y acabando con errores en la toma decisión y en la precisión de sus pases por parte de un Jalen Hurts que no fue un factor en todo el partido. Ese lanzamiento final a triple cobertura cuando tenía a sus receptores estrella en uno contra uno fue la guinda a un pastel que fue mal cocinado desde el principio.
Josh Allen pudo más que Trevor Lawrence
A veces la explicación más simple es la que resume a la perfección lo sucedido en un partido. Por supuesto que hay muchos detalles, una actuación muy superior a lo que nos tenía acostumbrados por parte de la defensa de Buffalo, un plan de partido por parte de Jaguars que inexplicablemente abandonó el juego de carrera cuando le estaba dando muy buenos resultados. Hay muchas cosas, pero por encima de todas, Josh Allen jugó mejor que Trevor Lawrence, no cometió errores y a la hora de la verdad, cuando su equipo estaba por debajo en el marcador, protagonizó las jugadas que marcaron la diferencia. Un día en el que el juego de carrera estaba siendo erradicado por parte de la defensa de Jaguars, poner el partido en manos del mejor QB que queda en estos Playoffs se tradujo en la victoria para los Bills.
Y Trevor Lawrence, que ha firmado su mejor temporada en la NFL, empaña un poco ese logro, no siendo capaz de marcar las diferencias para su equipo cuando de verdad importa. Y no es que jugara mal, su partido en general es más que aceptable, el problema es que sus fallos a la postre desembocaron en la derrota y cuando tienes enfrente a Josh Allen debes dar un nivel excelente o te va a superar. Y eso fue lo que sucedió.
Son 213 partidos jugados entre estos dos equipos desde los años 20 pero tan solo 3 de Playoffs. Por eso, los Bears no ganaban a los Packers en un partido de postemporada desde el año 1941. Así de enorme es la victoria.
Ahora Chicago es una ciudad con la autoestima disparada, con la confianza por la nubes y con la esperanza más grande que han tenido en varias décadas. Y eso que sólo es el año uno de Ben Johnson al frente del equipo.
Para los Packers, evidentemente es una decepción muy grande caer, y más haciéndolo de esta manera, pero no deben perder el foco y es importante recordar que es el equipo más joven de la NFL –más joven incluso que la Universidad de Indiana, que va a jugar la final de la NCAA–. Eso y las lesiones de Micah Parsons y otros jugadores importantes deben recordar a la franquicia que no están tan lejos como puede parecer.
¿Han aflojado los Rams?
Hace un mes o mes y medio parecía reinar cierta unanimidad en el entorno mediático y de aficionados de la NFL sobre que Los Angeles Rams se presentaban como el principal favorito al anillo dentro de una competición altamente igualada. Que eran el equipo más completo y equilibrado de toda la liga. Esa percepción… se ha ido apagando. La derrota en Seattle y el tropiezo en Atlanta en la recta final de la temporada regular podían parecer bajones calculados para llegar a tope a los Playoffs, pero la imagen ofrecida en Charlotte contra los Panthers ha confirmado una serie de vulnerabilidades que restan algo de optimismo para un equipo que, evidentemente, sigue siendo uno de los principales aspirantes a ganarlo todo. Simplemente, ese favoritismo indiscutible ya no lo es tanto.
Carolina estuvo muy cerca de ganar el partido. Y sacó los colores a la secundaria de los Rams en varias ocasiones. Stafford no estuvo del todo fino y Davante Adams aún está lejos de su mejor nivel. Se han generado dudas, ahora les toca disiparlas el domingo en su visita a Chicago, una plaza nada sencilla a estas alturas de temporada. Veremos qué imagen muestran estos Rams, que siguen, eso sí, teniendo todo el potencial para ser un equipo campeón.