Llega Thanksgiving a la NFL y eso solo significa una cosa: estamos ante lo importante de la temporada. Es el momento de empezar a echar cuentas sobre qué equipos van a estar en playoffs, cuáles pueden caerse de manera sorprendente o en qué posición quedarán para ver los cruces del mes de enero. Pero antes de eso, nos llega una jornada fantástica y con duelos muy importantes dentro de las propias divisiones que pueden definir la primera posición para cada una de ellas. De algunos de estos duelos os hablo en la previa de la Semana 12.
Después del bache que tuvo el equipo de Kyle Shanahan al final del mes de octubre, los 49ers han regresado del bye recuperando las mejores sensaciones. Dos partidos jugados y dos victorias cosechadas con más de 30 puntos de media anotados en esos dos encuentros, promediando menos de 9 puntos recibidos. Esa máquina de destruir contrincantes que vimos al inicio del curso, parece haber vuelto cuando más importa.
Por su parte, los Seahawks vienen de perder frente a otro rival de esta NFC Oeste. Su partido contra los Rams estuvo marcado por la lesión de Geno Smith cuando parecían tener controlado el duelo y los deja con la necesidad de ganar este partido de Thanksgiving si quieren seguir peleando la división. Cuando el quarterback titular del equipo de Pete Carroll tuvo que abandonar el campo, su sustituto, Drew Lock, no se mostró demasiado efectivo y el juego en ataque cayó en picado. Además, la lesión de Kenneth Walker también deja mermado el lado ofensivo por tierra. Tanto Geno Smith como el running back serán duda hasta el último momento y, al ser semana corta para ellos, esto deja muchas incertidumbres a favor de los Niners en este lado del campo.
Para el otro lado del campo, que es donde los Seahawks deben intentar igualarlo todo si no quieren tener problemas, es donde puede estar el resultado final. La defensa de Seahawks es capaz de golpear al quarterback desde su línea defensiva y con el blitz que pueden proporcionarle los jugadores de secundaria. Para evitar esta presión, nada mejor que soltar rápido el balón por parte del quarterback, y pocos equipos lo hacen mejor que este. La vuelta de Deebo Samuel es una bendición para ellos ya que provoca muchas malas lecturas de la defensa antes y después del snap. Con Samuel en el campo, todo cambia.
En esta imagen podéis ver una de las soluciones que busca Shanahan cuando forma con Samuel abierto, pero para entregarle el balón a él en el backfield. Antes del snap, el tight end (número 89) juega en motion haciendo creer a la defensa que va a cambiar de lado. Se inicia el snap y ese tight end lo que hace es regresar a su posición inicial mientras que Purdy finta la entrega de balón al running back. Estas dos acciones mueven a los jugadores defensivos de la caja hacia el lado contrario a donde va la jugada, porque Deebo Samuel está moviéndose por detrás del quarterback para recibir la entrega de balón de Purdy. Una vez con el balón en las manos, Samuel avanza por el exterior con los bloqueos de Trent Williams, Brandon Aiyuk y el tight end. Los movimientos antes y después del snap provocan un espacio tremendo para la carrera de Samuel, que finaliza en touchdown.
Cuando Christian McCaffrey y Deebo Samuel están el campo, las posibilidades de ese ataque crecen exponencialmente por la versatilidad y polivalencia de ambos. Y los movimientos antes y después del snap generan mucho espacio en el medio de la defensa para que Purdy pueda mover el balón por aire con Kittle o Aiyuk. La defensa de Seahawks tiene una dura papeleta este próximo jueves porque de ellos depende gran parte del peso del encuentro. Si la defensa de los de Pete Carroll recibe más de 25 puntos va a ser muy complicado que puedan llevarse la victoria. Es básico que sus lecturas sean las correctas para no caer en las trampas que tiene preparadas Shanahan por todo el campo.
Ya en el domingo, tendremos un duelo que, para mí, es el más fascinante de toda la jornada. Los Houston Texans son el equipo de moda en la NFL y su quarterback rookie copa todas las portadas. Tras sus últimas tres victorias consecutivas, el equipo de DeMeco Ryans se ha colocado a un solo partido de su rival divisional y tienen la posibilidad, este domingo, de quitarles el liderato en la AFC Sur.
En Houston están haciendo muchas cosas bien en los dos lados del campo. El pasado domingo, CJ Stroud nos dejó un partido más acorde a lo que debe ser un rookie. Hubo lanzamientos excepcionales, pero también hubo errores de bulto normales en alguien tan joven. Sin embargo, la defensa fue capaz de aguantar el resultado favorable para que los Cardinals no le dieran la vuelta al marcador. Su línea defensiva está trabajando muy bien contra la carrera y en el pass-rush, haciendo que sus rivales sufran en ambas facetas en muchos momentos de los partidos. Si a esto le sumamos la capacidad anotadora de su ataque, el resultado de la ecuación será muchas veces positiva.
Ese ataque de Bobby Slowik genera mucho espacio en el juego aéreo, con Tank Dell como punta de lanza para atacar los tres niveles de la defensa, siendo la zona profunda una de sus favoritas. Tanto él, como Collins y Brown pueden jugar muy bien la espalda de los linebackers o la de los safeties, lo que provoca que la defensa se estire mucho y ahí aparezca otro jugador ofensivo que está cogiendo galones en el último mes de competición: Dalton Schultz. El tight end de los Texans es ese receptor que aparece en zonas medias para darle salida rápida a Stroud o para buscar primeros downs aprovechando el espacio provocado por los jugadores de los que hablaba antes. Juega muy bien contra linebackers o safeties en rutas seam verticales o en rutas al exterior en las primeras diez yardas.
En la imagen de arriba tenemos una de estas acciones de las que os hablo. Los Texans forman en 3x1 (tres jugadores en un lado y otro aislado al lado contrario). En la zona del campo donde hay tres, Schultz está alineado cerca de la línea ofensiva. Los Bengals juegan con dos safeties en la zona profunda y cinco en individual en la zona media. Se inicia el snap y los dos atacantes del lado de Schultz van a liberar espacio en el exterior para el tight end. Uno juega una ruta vertical (el que está más abierto) y el otro una whip route para arrastrar a un defensor al interior. Schultz va a jugar una ruta hacia fuera atacando el interior y jugando un corte muy explosivo al exterior. En una de las imágenes desde detrás de la línea ofensiva vemos como Schultz se deshace de su defensor, pero también hace equivocarse al safety que cae a la caja para parar una posible ruta al interior. El tight end genera separación y Stroud le pone un excelente balón para ganar el primer down y seguir moviendo cadenas.
Los Jacksonville Jaguars siguen siendo el máximo favorito para ser campeones de división. Es un equipo más maduro y que está jugando a gran nivel la mayor parte de la temporada. Es cierto que Trevor Lawrence no está llamando mucho la atención y hay veces en que su productividad de cara a sostener drives no es la mejor, pero está jugando mucho mejor de lo que los números indican. Además, los Jaguars ya saben lo que es perder este curso contra los Texans, por lo que están prevenidos a lo que el equipo de Ryans va a ofrecer.
“Tenemos mucha confianza en Des. Durante las dos últimas semanas, ha manejado muy bien su suplencia en el anterior partido y creo que fue muy beneficioso para él. Des nos da las mayores posibilidades de ganar”. Así hablaba el lunes en rueda de prensa Arthur Smith de Desmond Ridder. De nuevo, y tras su suplencia frente a los Cardinals de la semana 10, Ridder será el quarterback titular en los Falcons en el duelo divisional de este domingo. Y eso es un problema.
Arthur Smith está siendo muy cuestionado por cómo está manejando un ataque que tiene más talento de lo que parece verse cada partido. La posición de quarterback no está bien cubierta y ni Ridder ni Heinicke parecen la solución, por muchas buenas palabras que dirija el head coach a su pupilo. El juego de pase es muy flojo y el juego de carrera tampoco termina por explotar, siendo el uso de Bijan Robinson bastante cuestionable. El resultado que da todo esto es un equipo con muchos problemas para ganar partidos, y son ya tres derrotas consecutivas las que tienen en Atlanta.
Al igual que su rival, los Saints no tienen capacidad anotadora y su ataque se atasca en muchos momentos de los partidos. Derek Carr puede ser baja por estar en el protocolo de conmociones y parece que Jameis Winston estaría debajo del center, con todo lo que eso supone. El ataque dirigido por Peter Carmichael tiene demasiados problemas y dependen de lo que la defensa les vaya dando con buenas posiciones de campo o incluso con alguna anotación. Aquí entra el gran nivel de su secundaria, la cual es una de las 3 o 4 mejores de toda la liga. Sus cornerbacks juegan con muchísima agresiva en defensas individuales y con una gran lectura del juego cuando de defender en zona se trata. Entre esos cornerbacks, a mi está gustando muchísimo Paulson Adebo.
El ejemplo que os pongo en la imagen de arriba es uno de muchos que se ven cada domingo en el juego de Adebo. El cornerback de Saints inicia el snap en press coverage frente a De’Andre Hopkins para ser muy agresivo desde el inicio de la ruta. Sale el snap y Adebo intenta romper el timing entre receptor y quarterback con mucho contacto físico. Tras esto, gira caderas y corre pegado al wide receiver hasta el momento en el que Hopkins vuelve sus ojos hacia el pase. Eso lo reconoce Adebo, gira su cabeza para localizar el balón y para ajustar su cobertura al lanzamiento, consiguiendo la intercepción.
A los Falcons se les escapan las opciones de jugar playoffs y este partido es fundamental para mantenerse en la pelea por su división. Para todos los equipos de la NFC Sur, el billete a post temporada pasar por ser campeones de su grupo, ya que la Wildcard parece muy lejana en una división donde el nivel no ha explotado como en algunos casos se esperaba. Falcons y Saints presentan muchas dudas en los banquillos y en el campo, pero una victoria suele tapar males mayores. Algo que ambos ya nos han dejado bastante claro.