La derrota de los Buffalo Bills en el pasado Sunday Night Football ha abierto aún más los puestos de playoffs en la Conferencia Americana. Cincinnati Bengals se ha metido de lleno en la pelea y ha permitido que otros equipos se unan a una persecución que no acabará hasta finales de diciembre. Por otra parte, los San Francisco 49ers han tenido tiempo de lamerse sus heridas en su semana de descanso y ya no pueden permitirse más tropiezos si quieren ser la alternativa a unos Philadelphia Eagles que no ceden ni un solo milímetro en su objetivo por acabar como seed 1. Para acabar esta previa, os dejo un duelo que se presenta algo descafeinado, pero que puede hacer que uno de los dos conjuntos siga con ilusión de jugar en la post temporada. Vamos con la previa de la Semana 10.
En el pasado Thursday Night Football, Mike Tomlin quiso que su coordinador ofensivo, Matt Canada, abandonase la cabina y bajase al terreno de juego para cantar las jugadas en ataque. Parece algo nimio, pero lo que está claro es que las cosas mejoraron algo en una ofensiva que lleva sufriendo mucho tiempo y que no termina de encontrar una identidad propia. Diontae Johnson parece recuperado de su lesión y está aportando ese juego en las primeras 10 o 12 yardas que tanto necesitaban los Steelers. Sin embargo, su vuelta ha hecho que George Pickens haya desaparecido en cuanto a volumen de objetivos por parte de su quarterback. A pesar de esa pequeña mejoría en ataque frente a los Titans, está claro que la unidad defensiva sigue siendo el punto fuerte de una franquicia que, de momento, va sumando muchos partidos ganados a su casillero.
Los Green Bay Packers, por otro lado, siguen mostrándose un equipo poco hecho. Siempre es mejor ir progresando con victorias que con derrotas, pero su partido frente a Los Angeles Rams no hace si no corroborar que hay mucho trabajo por delante para Matt LaFleur y su staff técnico. Las penalizaciones y errores individuales se siguen repitiendo en una unidad ofensiva súper joven. El techo es alto para crecer, pero el rival que se avecina este domingo, quizás, sea demasiado fuerte como para seguir viendo una evolución. Si los Packers quieren competir este encuentro, van a necesitar hacer muchas cosas bien y, en concreto, dar distintas opciones a sus running backs.
Frente a los Rams, se pudo ver a un Aaron Jones mucho mejor físicamente y con más incidencia en el juego. El corredor sumó 73 yardas en el juego terrestre, más un touchdown, y cuatro recepciones para 26 yardas en el juego aéreo. Durante todo el periplo de LaFleur como head coach de la franquicia quesera, Jones ha sido fundamental en su esquema ofensivo, y ha sido capaz de hacerlo jugar junto a otro running back en la formación. Esas situaciones de dos corredores sobre el campo, abre mucho el juego ofensivo. Como podéis ver en la imagen de arriba, los Packers juegan con Jones abierto en el slot y con Dillon en el backfield. Tras el snap, Jones sale en jet para recibir el balón de Love y es Dillon quien lidera los bloqueos tras la línea de scrimmage para que su compañero suba al segundo nivel y busque la mejor alternativa para seguir sumando yardas. Con esta formaciones de dos running backs, LaFleur busca confundir a las defensas y darle mejores lecturas a Jordan Love para entregar el balón a sus corredores o para buscar el play action y atacar la zona media con el pase.
Contra unos Steelers tremendamente peligrosos en el pass-rush, quitarle todo tipo de presión a su joven quarterback es una de las misiones prioritarias del entrenador quesero. Highsmith, Heyward y sobre todo TJ Watt pueden ser demasiado para una línea ofensiva que no está jugando a buen nivel. No es una temporada para que los Green Bay Packers miren a su récord total, pero sí para ir construyendo algo importante de cara al futuro.
La NFL es una liga que no permite relajación ninguna. Cuando piensas que eres invencible, alguien te pone los pies en el suelo, y eso es lo que parece haber sucedido con el equipo de Kyle Shanahan. Después de maravillarnos con unos primeros cinco partidos descomunales, y con una victoria excepcional frente a los Dallas Cowboys, los Niners han entrado en barrena. Se fueron a su semana de descanso tras perder tres partidos consecutivos y dejando sensaciones malas tanto en defensa como en ataque. Y como hicieran el año pasado con Christian McCaffrey, han buscado un revulsivo en el cierre de mercado. En este caso, han ido al lado defensivo del campo para arreglar el problema en el pass-rush, algo que no parecía que fuese un punto débil a estas alturas de temporada. Es cierto que Chase Young no ha explotado como se esperaba a su llegada a los profesionales, y las lesiones han hecho mella en la explosividad de su juego, pero, aún así, el refuerzo se presenta importantísimo para una línea defensiva que no había generado casi nada de presión en el último mes.
Al igual que 49ers, los Jacksonville Jaguars han disfrutado de su semana de bye en la jornada 9. Sin embargo, ambos equipos están en dos planos totalmente distintos. El equipo de Doug Pederson está en el mejor momento de la temporada y presenta un estado de forma fantástico en las tres fases del juego. La defensa es capaz de encontrar soluciones para guardar un marcador corto y el ataque empieza a funcionar con muchas variantes. Ya os he hablado de la importancia de Etienne en el esquema ofensivo y esa amenaza terrestre la sabe utilizar muy bien Pederson para abrir el campo en el juego de pase.
Los Philadelphia Eagles campeones de 2017 bajo la batuta de Pederson eran una máquina perfectamente engrasada cuando de jugar RPOs se trataba, y es algo que el head coach de los Jaguars se ha traído al estado de Florida. Trevor Lawrence es muy bueno leyendo al jugador defensivo en conflicto en este tipo de esquemas, por lo que podemos verlo con asiduidad en la ofensiva de Jacksonville. En la imagen de arriba tenéis un ejemplo de estas RPO. Las run pass options se basan en atacar una zona del campo que queda vaciada por el movimiento previo de un defensor a otro movimiento provocado por el ataque. En este caso, el linebacker con el círculo azul será el objetivo de Lawrence. Una vez que se inicia el snap, el guard derecho se mueve en pull hacia el lado contrario y, a su vez, running back y quarterback juegan el intercambio de balón. Es aquí cuando Lawrence tiene que hacer la lectura del jugador en conflicto. Si el linebacker aguanta su posición, le entregará el balón al corredor. Si por el contrario, y como pasa aquí, ese linebacker salta a por la jugada terrestre, el quarterback se quedará el ovoide y buscará un pase rápido al espacio que ha abandonado el defensor. En la imagen que os enseño, es Evan Engram quien juega una ruta slant para recibir el lanzamiento de Lawrence y conseguir el primer down.
Los linebackers de Niners han sufrido en los dos últimos partidos disputados. Tanto Vikings como Bengals encontraron mucho espacio a su espalda tras play action. La presión al quarterback no funcionaba y todo se volvía mucho más difícil para Fred Warner y compañía. Estos Jaguars generan espacios con su juego rápido de screens y con lanzamientos al exterior, pero la continua amenaza terrestre de Etienne también provoca desajustes en la zona media defensiva. Mucho ojo a ese duelo entre ataque de Jaguars y defensa de Niners.
El final de Josh McDaniels en la franquicia de Mark Davis era algo que todos veíamos venir. Los Raiders se mostraban, partido a partido, como un equipo muy mal entrenado y con problemas para hacer brillar a sus estrellas ofensivas. El descontento en ese vestuario era cada vez mayor, por lo que la destitución de su entrenador no ha sorprendido a nadie. Para ocupar la vacante dejada por McDaniels, la franquicia ha pensado en su entrenador de linebackers. Antonio Pierce es el elegido y su llegada no ha podido cambiar más el ánimo dentro del equipo. En su primer partido al frente de los Raiders, sus chicos pasaron por encima de unos Giants que ya están pensando en la temporada de 2024.
Su rival para este Sunday Night Football es uno de los equipos más polarizados en la comparación defensa y ataque. Mientras el lado defensivo es élite absoluta de la liga, el lado ofensivo es eso, ofensivo para los ojos de sus propios aficionados. No solo por las pocas prestaciones que les da Zach Wilson, si no también por los errores individuales que vemos en casi cualquier posición de esa unidad. La línea ofensiva es el mayor problema de todos. No solo por la ejecución en la protección de pase o bloqueando para la carrera, sino por las continuas penalizaciones que hacen perder yardas al ataque. Zach Wilson se ve asediado en cada tercer down medio-largo y esto provoca muchas dudas en cuanto a la capacidad de producir del joven quarterback.
Y si hay un jugador que se puede aprovechar de esta debilidad en los Raiders no es otro que Maxx Crosby. El línea defensivo está jugando su mejor football desde que es profesional, y eso es decir mucho viendo el rendimiento que ha tenido en temporadas anteriores. Juega al cien por cien cada snap, mostrándose muy duro con su juego de manos.
En la imagen de arriba podéis ver un sack que viene precedido por su fantástico uso de las manos en el pass-rush. Crosby alinea con 9-tech, es decir, muy abierto y por fuera del tackle derecho de los Chiefs. Con esa posición aprovecha su velocidad al snap para generar potencia y atacar con mucha dureza al tackle derecho. Mirad como usa sus manos para quitarse el contacto con el bloqueador y poder llegar hasta Patrick Mahomes. Esa manera agresiva y violenta de jugar, le permite batir con facilidad a sus rivales, y su gran motor le hace estar cerca del balón en casi cada snap. En el vídeo de abajo tenéis otra acción contundente de ese juego de manos tan poderoso que posee Crosby.
Después de ver el daño que provocaron Bosa y Mack en el pasado Monday Night Football a la línea ofensiva de los Jets, es de recibo pensar en algo muy parecido para este domingo por la noche. Si el equipo de Robert Saleh quiere seguir teniendo opciones de playoffs, no pueden perder un partido que les permitiría estar cerca de sus máximos rivales por esa plaza de Wildcard, algo que también puede sucederle a los Raiders, quienes inician un nuevo proyecto a mitad de temporada, algo que, por desgracia para sus seguidores, estamos viendo demasiadas veces en esta franquicia.