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La influencia del tackle en las defensas modernas

Más allá de los quarterbacks, que están en otra liga, el jugador mejor pagado en la NFL es un defensive tackle llamado Aaron Donald, al que probablemente conozcan por sus tres entorchados de MVP defensivo y por conducir a los Rams de Los Angeles hacia el campeonato en el Super Bowl LVI. Recientemente, Jeffery Simmons y Daron Payne, otros dos defensive tackles, han llegado a renovaciones multimillonarias que les han situado en el Top 20 de la lista de jugadores NFL más ricos, quarterbacks aparte.

Sin duda alguna, la posición de jugador interior de línea defensiva ha ido cobrando importancia con el paso de las más recientes temporadas. Hasta hace no demasiado se consideraba al quarterback como la pieza más importante de una franquicia, esto no ha cambiado y no va a hacerlo, pero a partir de ahí los hombres que protegían al pasador (offensive tackles) y los que buscaban darle caza (defensive ends) eran los más deseados. A continuación, aparecían en influencia los que recibían los pases, los wide receivers, y los que tenían que defenderlos, los cornerbacks.

Si bien el paradigma actual no ha hecho que estas posiciones pierdan relevancia, sí que es obvio que la de defensive tackle ha ganado mucho peso, hasta el punto de estar a nivel salarial en escalas similares a los puestos de defensive end y cornerback. Tanto es así, que para 2023 la etiqueta de jugador franquicia para un DE se ha establecido en 19.727.000 dólares, quedándose la de DT en la cercana cifra de 18.937.000 dólares, superando las marcas para CB (18.140.000$) e incluso OL (18.244.000$).

Es evidente que los equipos son conscientes de lo que eleva el nivel medio de una defensa contar con una presencia fuerte en el centro de su línea, especialmente si es capaz de crear juego en el pass-rush, una función que, llegado a un punto, quedó casi en exclusividad para edge rushers (defensive ends y outside linebackers). Hace simplemente una década, en 2012, ningún jugador interior de línea defensiva alcanzó el doble dígito de sacks en la temporada. En cambio, en 2021 lo lograron cuatro hombres y la pasada temporada otros cinco: Chris Jones de los Kansas City Chiefs, Javon Hargrave de los Philadelphia Eagles, Daron Payne de los Washington Commanders, Quinnen Williams de los New York Jets y Cameron Heyward de los Pittsburgh Steelers. Estas defensas acabaron el año clasificadas Top 2, 3, 4, 11 y 13 en la campaña en yardas concedidas.

Los hombres que fundamentalmente han dado un vuelco en esta revolución de los defensive tackles han sido JJ Watt y sobre todo Aaron Donald. Si bien Watt no ha sido un tackle a tiempo completo, tampoco fue un edge rusher en el molde tradicional. Sus tres galardones de jugador defensivo del año y dos trofeos al máximo realizador de sacks en la campaña, demostraron que se podían generar estadísticas individuales beneficiosas para el equipo actuando en zonas más dedicadas tradicionalmente a la guerra de trincheras y la intendencia. Donald amplió un poco más si cabe el terreno conquistado por Watt al jugar casi exclusivamente por dentro mientras ganaba sus tres MVP defensivos y lideraba dos veces también la estadística de sacks.

Al amparo de Watt y Donald han ido apareciendo una pléyade de jugadores estelares en la posición de defensive tackle, convirtiéndola a día de hoy en una de las glamurosas del deporte. De 2012 a 2018 ni un solo jugador interior de línea defensiva fue escogido en los primeros diez picks del draft (DeForest Buckner y Solomon Thomas fueron ambos considerados ends al dejar el college football). Sin embargo, en 2019 salieron dos (Quinnen Williams en el 3 y Ed Oliver en el 9), en 2020 fue Derrick Brown en el 7 y la expectativa es que en 2023 haga lo propio Jalen Carter, a no ser que consideraciones extra deportivas espanten a las franquicias en esa posición.

Lo fascinante de esta posición es que su espectro se ha ido ampliando y no hay un jugador tipo a nivel físico. De hecho, haciendo un repaso a lo mejor de lo mejor en la actualidad en la NFL vemos la variedad con la que contamos. Bajo mi opinión, el mejor defensive tackle de la pasada temporada fue Dexter Lawrence de los New York Giants. Con su 1.93m y 142 kilos de peso muestra una explosividad fuera de lo normal. Registró 80 placajes y 7.5 sacks entre regular season y playoffs pese a presentar una alineación casi exclusiva sobre el Gap A. De sus 975 snaps, 660 llegaron desde el gap A, 299 sobre el gap B, 13 veces se alineó sobre el tackle rival y en 3 ocasiones por fuera del tackle.

Veamos en el partido de Wild Cards ante Minnesota cómo Lawrence volvió loco al center Garrett Bradbury, siempre partiendo desde el gap A. En esta primera acción revienta la carrera en el backfield por su explosividad al snap y buen equilibrio al contacto.

En la segunda, que llegó en los instantes finales del choque con los Vikings intentando remontar, Lawrence muestra su fuerza bruta en el pass-rush para obligar a Kirk Cousins a soltar la pelota con premura de forma inefectiva.

Observad como en las dos situaciones los Giants organizan su frente de forma que Lawrence quede aislado en un 1x1 contra el center rival, un “matchup” que saben que van a ganar la mayoría de las ocasiones. De los chicos que vienen en este draft, Mazi Smith de Michigan (185 snaps sobre el gap A en 2022) y Keeanu Benton de Wisconsin (190 snaps sobre el gap A) son los más similares en estilo de juego al nose tackle de Nueva York.

No es de extrañar que Lawrence esté demandando un gran contrato de su franquicia. En la misma situación se encuentra el tackle del otro equipo de la gran manzana, Quinnen Williams. Su estilo de juego es diferente, de sus 690 snaps la pasada campaña, tan solo 41 llegaron desde el gap A, por 533 desde el gap B y 116 sobre el tackle. Quinnen destaca por su excepcional juego de manos, rápido y preciso, con el que da buena cuenta de los guards rivales sobre los que primordialmente suele alinearse. Lo vemos en el siguiente ejemplo del choque contra Green Bay Packers del año pasado en el que literalmente hace girar a su bloqueador tras un brutal impacto de manos.

Otra forma de los equipos NFL para generar emparejamientos uno contra uno en la línea es con el uso de frentes de cinco hombres. Los Philadelphia Eagles lideraron la competición en 2022 en buena medida a partir de esa táctica y aquí vemos como lo aplican los Jets para que Williams registre otra jugada de impacto partiendo desde el gap A. De nuevo, el uso de manos del número 95 es excepcional. Volviendo a hacer la comparativa con el draft que se nos viene encima, Calijah Kancey, de Pittsburgh Panthers, es un buen reflejo del tackle de Jets. 358/450 de sus snaps el año pasado vinieron desde el gap B y sin duda su excepcional uso de las manos es una de sus grandes virtudes.

Llevando al extremo la polivalencia del defensive tackle en la NFL actual encontramos a Chris Jones. El baluarte de los actuales campeones, Kansas City Chiefs, solo tuvo 3 snaps partiendo del gap A en toda la campaña. Sin embargo, sumó 640 snaps desde el gap B, 334 en la cara del tackle e incluso 102 alineado por el exterior como un edge rusher, la cifra más alta para un defensive tackle en la temporada pasada. El coordinador defensivo, Steve Spagnuolo, es muy radical en el diseño de sus frentes de presión. Una de las marcas de la casa, que poco a poco va siendo copiada por otras escuadras, es la de extender los dos defensive tackles hasta el tackle ofensivo, dejando sin cubrir los dos guards y center rival. Este espacio en el medio deja margen por un lado para posibles juegos con los linebackers entrando en el blitz, de sobra son conocidos los agresivos esquemas de presión del coach Spags, pero también sitúa muy aislado al center oponente, que en más de una ocasión no sabe hacia dónde dirigir su ayuda. Lo vemos en los siguientes ejemplos de la final de conferencia entre Bengals y Chiefs en los que Jones registró sendos sacks.

La envergadura de Jones, con sus casi dos metros de estatura y brazos de 88 centímetros permiten al defensive tackle cubrir el espacio que le separa del quarterback con la misma celeridad que otros hacen desde inicios más próximos al pasador de la pelota. El tackle de los Georgia Bulldogs, Jalen Carter, fue empleado en college de forma similar. En 2022 acumuló 255 snaps sobre el gap B, 83 sobre el tackle rival y 20 como edge rusher por el exterior.

Recapitulando, en la NFL actual tenemos muchos tipos de tackles, por físico, pero también por juego, como hemos podido observar. Esta polivalencia se refleja también en los chicos que vienen del draft. La liga cada vez diversifica y especifica más los roles de sus jugadores, haciendo difícil establecer comparaciones incluso entre chicos de la misma posición. Derrick Henry y Alvin Kamara juegan en el mismo puesto, pero a nadie se le ocurriría compararlos. Lo mismo podemos decir de Tyreek Hill y A.J. Brown en lo que a wide receivers se refiere. Al igual que hablábamos la última vez con los tight ends, las necesidades concretas de cada franquicia serán las que marquen el destino de la nueva camada de defensive tackles. Lo que sí podemos tener claro es que su influencia continuará siendo decisiva durante los próximos años.

*Datos de la pasada temporada, PFF.