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En busca de un Head Coach “serio”

Tener nuevo Head Coach representa un cambio importante para cualquier equipo de la NFL, pero las implicaciones van más allá de lo táctico y estratégico que vemos plasmado en el campo de juego, más allá de la cultura del equipo, tiene también un componente financiero y hasta político que muchas veces se pasa por alto.

Al término de la ronda de Wild Card de la temporada 2025, las vacantes para la posición de Head Coach alrededor de la liga sumaban nueve, solo unos días después, el número se redujo a ocho con llegada de John Harbaugh a los New York Giants. La cuarta parte de los equipos de la liga buscan nuevo Head Coach.

A pesar de parecerlo, no todas esas oportunidades son iguales entre sí. Aunque podemos afirmar que todas son sumamente deseables por su escasez, por cómo engrosan el currículum de un entrenador y por supuesto por el nivel de compensación financiera que representan, la situación de cada equipo es única.

El primer filtro es el obvio; la situación del roster, pero el que hay que poner ahora bajo el reflector es el siguiente: el momento estratégico y financiero de la franquicia.

No podemos olvidar que se trata de empresas multimillonarias que, igual que cualquier otra, dedican recursos de forma estratégica en periodos determinados para conseguir objetivos tangibles en el estado de resultados.

Trayendo esto a cuenta, hay dos vacantes que se diferencian de las otras seis: los Titans y los Browns. La razón es simple: están por estrenar estadios en Tennessee y Ohio respectivamente.

Un nuevo recinto implica una tremenda inversión de dinero. Para ilustrarlo podemos señalar que desde 2010 a la fecha se han abierto seis estadios de NFL (Allegiant Stadium en Las Vegas, SoFi Stadium en Los Angeles, Mercedes-Benz Stadium en Atlanta, U.S. Bank Stadium en Minneapolis, Levi’s Stadium en Santa Clara y MetLife Stadium en New Jersey) con un costo de construcción promedio de 2.17 mil millones de dólares, cantidad que iguala casi a la perfección el costo del New Highmark Stadium, la próxima casa de los Buffalo Bills que se abrirá en 2026.

La norma en estos tiempos para afrontar los costos es que los propietarios del equipo aporten una porcentaje y los gobiernos, local y estatal, pongan otra.

Sin embargo los recursos públicos son finitos y muy escrutados, sobre todo porque se obtienen vía recaudación de impuestos de los ciudadanos, por lo que tienen que ser cautelosos al seleccionar en dónde los colocan. Por ello, destinar sumas que rondan el 50% del costo de un nuevo estadio, implica que el proyecto de la franquicia debe estar claro y ser sólido a corto, mediano y largo plazo. Simple y llanamente; nadie quiere respaldar un mal producto.

Es aquí cuando nuestros dos temas se traslapan. Tener un Head Coach “serio” implica que la organización está dando pasos firmes, que por lo menos tiene un piso estable y está haciendo una apuesta de bajo riesgo.

De ahí que no extrañe que los Titans tuvieran en su lista de candidatos a Head Coach a, entre otros, nombres como el de Mike McCarthy, ganador del Super Bowl, Kevin Stefanski, mente ofensiva probada, Jason Garrett, con amplia experiencia en la liga y Steve Spagnuolo, el eterno Coordinador Defensivo de equipos campeones, antes de decantarse por Robert Saleh.

Hay casos en la historia que nos han mostrado que esta fórmula funciona. Por ejemplo los Cowboys contratando a Bill Parcells en 2006 en pleno proceso de obtención de recursos de la ciudad de Arlington y el estado de Texas para financiar el AT&T Stadium, o los Eagles contratando a Andy Reid en 1999 cuando la ciudad de Philadelphia decidió aprobar y quedarse con la propiedad del Lincoln Financial Field. Ambos coaches, en ese momento, tenían trayectorias probadas en la NFL.

Claro que está el otro lado de la moneda, esa en la que los equipos toman a la joven promesa como emblema de una nueva etapa. Casos como el de Sean McVay llegando a los Rams en 2017, una personalidad que contrastaba mucho con el perenne .500 en eficiencia de victorias que traía Jeff Fisher como su antecesor. Los Rams abrirían el SoFi Stadium solo tres años después de su contratación y se coronarían campeones del Super Bowl en su propia casa tras la temporada 2021.

Elementos como tener a Cam Ward como una promesa en la posición de quarterback, recién tomado en la posición 1 global del pasado Draft, y un nuevo estadio en puerta hacían atractiva la posición de Head Coach en Tennessee sea atractiva, debido a que la situación sugiere que la paciencia de los propietarios podría ser mayor.

Sin embargo tratar de anticipar qué harán los Browns en su búsqueda resulta una interrogante tremenda, ya que el equipo parece haber dado un paso atrás, sin embargo tiene talento joven en su roster, por lo que buscar un nombre que traiga estabilidad a la franquicia parece algo atractivo para asegurar que la ciudad de Brook Park y el estado de Ohio no den marcha atrás con la decisión de reubicarlos y tener un nuevo estadio.

Después de todo, la decisión parece estar tomada por parte del equipo y el estado, pero el contrato de arrendamiento con el Huntington Bank Field expira hasta 2028 y de momento no hay mucha más certeza sobre los siguientes pasos rumbo a un nuevo recinto.

Por supuesto que este es solo un ángulo a considerar en el proceso de contratación de un Head Coach, pero es uno por el cual equipos que se encuentran en otro momento estratégico de negocio, no tienen que preocuparse. Organizaciones con grandes legados como los Steelers y Giants, poco tienen que pensar en este aspecto; los Falcons, que tienen uno de los estadios más modernos y un dueño que está en plan expansivo haciendo inversiones más allá de la NFL, pueden no considerar este factor; los Dolphins, que están perfectamente arraigados en Miami, también pueden pasarlo por alto.

Finalmente, no podemos dejar de mencionar lo que el panorama presenta en los siguientes años; todo indica que habrá nuevos estadios en Washington para 2030, Chicago, Denver y Kansas (ahora sí en el estado de Kansas y no en Missouri) para 2031.

Parece que las cosas pintan bien para Bears y Broncos, quienes están en los albores de nuevas versiones de sus equipos con head coaches con poco tiempo en el cargo y jugadores jóvenes que han dado buenos resultados.

Las preguntas podrían surgir en torno a los Chiefs. Patrick Mahomes sin duda es un tremendo elemento estabilizador, pero ¿será que Andy Reid llega hasta la fecha prometida? ¿Cuándo vendrá la sucesión? ¿Hay un plan para ella?

Lo mismo, pero con mayor énfasis, podemos decir de los Commanders, ya que parecen haber acertado en la posición de quarterback con Jayden Daniels, pero alrededor suyo en 2025 estaba un roster viejo que tendrán que renovar pronto para tener buena proyección y si Dan Quinn no da regresa a su equipo a los Playoffs pronto, los propietarios podrían cuestionarse su continuidad, sobre todo estando en un territorio tan politizado como Washington D.C., la capital de Estados Unidos.

¿Alguien dijo Mike Tomlin después de un par de años en televisión?

Esta es solo una prueba más que nos muestra cómo los equipos de NFL son, primero que cualquier cosa, una empresa muy rentable.