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AFC Championship: El giro inesperado de Patriots vs Broncos

El AFC Championship Game de este domingo en Gillette Stadium trae un guion que parece escrito por un dramaturgo de la NFL: Denver Broncos contra New England Patriots, con un duelo de quarterbacks que nadie anticipaba al inicio de la temporada. Por un lado, Drake Maye, el prodigio de los Patriots que ha consolidado su rol como el heredero legítimo de Tom Brady. Por el otro, Jarret Stidham, quien asumió el mando en Denver tras la lesión de Bo Nix en la Ronda Divisional –un esguince de tobillo que lo dejó fuera por el resto de playoffs–. Stidham, un eterno suplente de bajo perfil, está ante la posibilidad de su vida. Un juego, de local y con una grandísima defensa (y un enorme entrenador en jefe como Sean Payton) para alcanzar el Super Bowl. Este Broncos-Pats es un partido que no solo decide el boleto al Super Bowl LX, sino que resalta cómo las trayectorias en la liga pueden entrelazarse de formas impredecibles.

Jarret Stidham representa uno de esos relatos de "qué hubiera pasado si" que abundan en el fútbol americano. Drafted por los New England Patriots en la cuarta ronda del Draft 2019 (pick 133 overall), Stidham llegó como una promesa de Auburn University, donde había acumulado 5,952 yardas aéreas y 36 touchdowns en dos temporadas. En aquel momento, con Tom Brady acercándose a los 42 años y mostrando signos de declive, muchos analistas y scouts vieron en Stidham al sucesor ideal. Su brazo fuerte, precisión en pases intermedios y movilidad lo posicionaban como un prototipo moderno de QB. En el preseason de 2019, impresionó con 42 completos de 62 intentos para 506 yardas, dos touchdowns y cero intercepciones, lo que llevó a expertos como Daniel Jeremiah de NFL Network a elogiarlo como uno de los brazos más potentes del draft. Jim Nagy, ex scout de los Pats, lo llamó públicamente el "heredero aparente" de Brady, y Tom Curran de NBC Sports Boston escribió que las estrellas se alineaban para su ascenso. Stidham eligió el número 4 en su jersey, un guiño a su ambición, y pasó tres temporadas como backup en New England (2019-2021), apareciendo en ocho juegos con modestos 270 yardas, dos touchdowns y cuatro intercepciones.

Sin embargo, la realidad fue distinta. Brady dejó New England en 2020 por Tampa Bay, y los Pats optaron por Cam Newton como puente, seguido por Mac Jones en 2021. Stidham nunca logró el starting role, acumulando solo 270 yardas en su tiempo allí. En 2022, fue tradeado a Las Vegas Raiders por una sexta ronda, donde jugó como backup de Derek Carr y luego Jimmy Garoppolo, con un breve stint como titular (dos juegos, 656 yardas, cuatro TDs y tres INTs). En 2023, firmó con Denver como reserva de Russell Wilson, y tras la llegada de Bo Nix en 2024, se mantuvo en el banco hasta esta postemporada. Su carrera, con un AV (Approximate Value) de 6 en siete temporadas, ha sido la de un journeyman sólido pero no estelar. Ahora, a los 29 años, Stidham lidera a un Broncos (13-4) que sorprendió con una defensa élite (58 sacks en la temporada) y un ataque conservador, promediando 22.4 puntos por juego bajo Sean Payton.

Del otro lado está Drake Maye, quien sí se convirtió en el QB que New England soñaba post-Brady. Drafted tercero overall en 2024 de North Carolina, Maye irrumpió en su rookie year con flashes de grandeza, pero fue en 2025 donde explotó: 354 de 492 pases (72%), 4,394 yardas, 31 touchdowns y solo ocho intercepciones, con un rating de 113.5 que lo colocó en el top-5 de la liga. Sumó 450 yardas terrestres y cuatro TDs por tierra, ganando un Pro Bowl y segundo equipo All-Pro. Bajo Mike Vrabel, Maye ha transformado a los Pats (14-3) en un contendiente, con un ataque que promedia 28.2 puntos y una defensa que fuerza turnovers. Su estilo dual-threat –precisión en pases profundos (8.9 yardas por intento) y movilidad– lo hace impredecible, como demostró en la victoria de Wild Card contra Houston (31-20, con 380 yardas y dos TDs).

La ironía es palpable: Stidham, el que pudo ser el heredero de Brady en Foxborough, ahora enfrenta al equipo que lo descartó y al QB que ocupó ese trono. En términos tácticos, el partido podría girar en el manejo de presión. Denver permite solo 18.6 puntos por juego (top-3), con una tasa de sacks del 42%, lo que pondrá a prueba la línea de New England (47 sacks permitidos). Stidham, con 1,245 yardas, nueve TDs y cuatro INTs en su carrera, necesitará protección para conectar con Courtland Sutton. Maye, por su parte, excelsa contra blitz (68% completos), pero Denver podría forzar errores si controla el run de los Pats (4.4 yardas por acarreo).

Este AFC Championship mide no solo talento, sino destinos cruzados en la NFL. Stidham tiene la chance de redimirse contra su ex equipo; Maye, de afirmar su legado. El ganador va al Super Bowl, pero el relato detrás podría definir carreras.