¿Cuántas vidas vivimos?, ¿cuántas veces morimos? Dicen que todos perdemos 21 gramos en el momento exacto de la muerte, todos. ¿Cuánto cabe en 21 gramos?, ¿cuánto se pierde? Cuando perdemos 21 gramos, ¿cuánto se va con ellos? Cuándo se gana, ¿cuándo… se gana? 21 gramos, el peso de 5 monedas de 5 centavos, el peso de un colibrí, de una chocolatina. ¿Cuánto pesan 21 gramos? 21 Gramos; Guillermo Arriaga.
No recuerdo cuándo fue la última vez que, pensando sobre equipos de la NFL, podría afirmar que hay muchos de ellos de los que no sabría decir qué quarterback es su titular, al menos en una jornada como la novena. Y esto me lleva a ver, en el mundo actual, como las sociedades económicas están cambiando sus modelos de gestión. Las empresas y organizaciones están afrontando un incesante proceso de cambio y transición, en el que han empezado a surgir nuevos sistemas de gestión de grupos hacia un mismo objetivo. Los clásicos sistemas de jerarquía, en los que la figura del jefe hacía las veces de administrador y mandatario, están empezando a quedar desfasados. En este tipo de organizaciones cada persona es responsable de su área de trabajo y de rendir cuentas sobre los objetivos marcados, la accountability sajona. Esto no es más que el "do your job" de Belichick. En el momento en que uno no haga su trabajo o lo haga mal, se convertirá en el eslabón roto podrá ser eliminado sin necesidad de romper la cadena. Esa responsabilidad es, precisamente, la característica principal de los nuevos equipos en los que el alto grado de compromiso permite poder trabajar a sus integrantes sin depender de la presencia de un líder, de un Qb cualitativa y nominativamente hablando. Pero no significa que el líder no sea necesario; lo es, pero ya no con ese carácter "intuitus personae". Esto es, con la cualidad personal y necesidad de ser Tom, Aaron o Patrick. Estos nuevos sistemas de gestión donde se da importancia y responsabilidad a cada miembro, no entienden de nombres pero sí de funciones. Cuentan con una serie de beneficios, pero, sobre todo, el más importante: ser más productivos. Y se consigue, ya que el grado de compromiso y sentimiento de pertenencia es mayor, y además disfrutan de más libertad para el desarrollo del talento individual que al final, transmitiéndose al espíritu del grupo, redundan en una mayor producción. Que el líder no sea mandatario y gobernante no quiere decir que no haya necesidad de que alguien gestione, esto sigue siendo necesario. Y algo así parece suceder en la NFL. Hay equipos donde el área de cada jugador está tan bien definido que el equipo sigue funcionando con ellos o sin ellos. Hay equipos que son capaces de establecer departamentos estanca, como los corredores, los receptores que de por sí funcionan bien de forma autónoma, líneas ofensivas, etc…, todas ellas, saben y conocen el sistema universal del route running, de los tipos de carrera, de ataque o protección, de tal forma que encajan en cualquier equipo sabiendo la necesidad de que el Quarterback simplemente favorezca las rutas o la conservación del pocket, ya sea con sus movimientos o el pase. La figura del Quarterback es necesaria pero no definitoria.
Pensemos un momento en Vikings. Un equipo bien trabajado, donde cada jugador conoce su rol y que funciona debidamente gracias a eso. Un equipo descabezado con la lesión de Kirk Cousins, su Quarterback titular. Sin embargo, viajan a Atlanta con un Quarterback con el que aún no han tenido entrenos de calidad, Dobbs, coordinándose en la banda antes de entrar con la OL recibiendo snaps para conocer el conteo, donde juegan en la posición hasta 3 jugadores y aquél es capaz de entrar y sacar el partido adelante para ganar. Actúan de mariscal Jaren Hall, Cam Akers y Joshua Dobbs. Y en Atlanta, también hubo cambio de Quarterback, Heinicke toma el mando, el equipo lo hizo razonablemente bien como para poder ganar un partido muy igualado. En ambos, el nombre del Qb no ha sido imprescindible. Ni Hall, Akers, Dobbs ni Heinicke eran titulares en Vikings ni Falcons la jornada anterior. Pero continuemos.
Hagámoslo a la inversa. NYG, en sus primeros cuatro partidos con Daniel Jones, ganan un partido. En los tres siguientes con Tyrod Taylor ganan lo mismo, un partido. En el último contra Raiders, Jones juega desde el inicio, no con mucha suerte, deportiva y de salud, y ya seguidamente Tommy DeVito toma los mandos para terminar perdiendo. Parece que da igual a quien pongas al mando en NY, que no hay tanta diferencia como para que el equipo suba de calidad. Daniel Jones, al que deseamos su pronta recuperación después de una lesión que se provoca sin intervención rival y que afecta a su ligamento cruzado anterior, no ha tenido suerte. DJ no es una pieza diferencial como debería serlo por orden de pick del draft, años en la liga profesional y por cuantía de contrato, y eso hace que en estos partidos, no se haya aprecidado diferencia, esté quien esté a los mandos. Lo que le achaco a Daniel Jones es que, en todos estos años, no se ha hecho un nombre ni siquiera como ese valor añadido que requiere su equipo para ganar, o por lo menos para dar pausa organizativa al grupo cuando las cosas se precipitan al vacío; parece transmitir lo contrario: nervios, estrés y dudas. Como ya dije en otras ocasiones, se ha convertido en una pieza más. NYG no parece un equipo bien gestionado como tampoco bien entrenado. Daboll tiene un crédito y este no debe ser infinito. Por otro lado, en Raiders, un equipo a la deriva en lo que a su uso de quarterbacks se refiere, llegaba a este partido con un récord 3-5 y situó de titular en el puesto de mariscal a uno que no lo fue tampoco la jornada anterior: Aidan O'Connell, el chaval de Purdue que hizo un partido bastante aseado: 16/25 y más de 200 yardas de pase sin ningún touchdown ni interceptación. Por lo tanto tenemos a Jones, DeVitto y Aidan O'Connell que jugaron este partido de quarterback y que no comenzaron la jornada anterior. Llevamos siete Quarterbacks en dos partidos. Ninguno comenzó la jornada anterior. Sigamos.
Otros dos Quarterbacks que comenzaban esta jornada y no lo hicieron la anterior fueron Clayton Tune en Arizona contra Watson en Browns. Cleveland ya sabe lo que es ganar sin su Qb titular: con PJ Walker lo demostró contra Colts o 49ers ni más ni menos. Aquí Browns funciona como lo que es, con departamentos estanco, una gran línea defensiva, podemos sumar a Koramoa en el linebacker y a Ward y compañía en la secundaria. Todos realizan sus tareas. Esa línea ofensiva, el juego de carrera, también lo hacen. Arizona sin embargo, es un equipo honrado, construido para ser pick top3 en el próximo draft. Cualquier cambio le perjudica como lo ha hecho perder a Dobbs, su primer backup. Se anuncia que Kyler Murray puede ser el starter en la siguiente jornada. Otro pendiente de debutar, otro que cuando venga debe hacerse notar o acabar en el " fck our Qb!".
En un polo opuesto nos encontramos con equipos Qb-dependientes. El nivel del equipo baja muchísimo más cuando no está el titular. Pensemos en Rams. Un equipo con receptores muy móviles y rápidos, con rutas muy marcadas que requieren pases muy precisos, en fuerza y colocación. La ausencia de Stafford se nota mucho, especialmente lo notan Kupp, Nacua y hasta Atwell. Lo nota y llora McVay. Ese juego no es el mismo con Rypien gestionando ese capital humano, acabando el partido con un porcentaje de completos por debajo del 50% con esos receptores tan válidos, con un 13/28, para 130 yardas, 0 Touchdowns y 1 interceptación. Pésimos números para un equipo con buenos jugadores.
Al final, el sueño de cualquier franquicia, el de ganar sin un Qb todopoderoso que te lleve el 25% de cap, pero eso es complicado por el valor que tiene en una franquicia, quizá no en todas sea el mismo, en algunas más que en otras, pero nadie acaba escapando al verdadero peso del Qb.
OROY

No busquen o especulen más. El premio al Offensive Rookie of the Year está decidido. C.J.Stroud está sobresaliendo de manera extraordinaria y muy por encima a lo esperado habiendo terminado con cualquier discusión sobre la posición. En Ohio State ya demostraba que el pocket era su razón de ser, probándose torpe en sus salidas fuera del mismo, salvo el último partido en College, en las semifinales ante Georgia. Allí dio un paso gigante. Es el mejor partido que he visto de Stroud, pasando bajo protección y fuera de ella, a punto de dar un disgusto al equipo de Kirby Smart, favorito indiscutible y a la postre campeón Nacional. Se ha hecho dueño del equipo de los Texans en ocho partidos batiendo récords de rookie: 147.8 passer rating es el más elevado para un rookie en la la historia de la NFL con 30 pases intentados como mínimo; 470 yardas récord histórico para un rookie; el Quarterback más joven con al menos 450 yardas; Sexto jugador global en la historia de la NFL con al menos 450 yardas, 5 touchdowns sin interceptaciones. A todo esto sumemos un drive final de ensueño que firmaría cualquier quarterback de la liga. Pero si algo da más mérito a lo que viene haciendo es el supporting cast con que cuenta. Ningún receptor élite y donde sólo Stroud es capaz de hacer que suban su valor gente como Noah Brown, Shultz, Dell o Nico Collins. En este caso, en Houston, el elemento diferencial es C.J., todo lo demás depende de él para rendir; sucede al contrario que en en Vikings, donde el equipo que rodea al Qb es más solvente que en Houston. Todo esto sin menospreciar una OL que está funcionando de forma muy regular y que se ha convertido en el principal aliado de Stroud.
Denle una vuelta a esto. En la Semana 9, los cuatro receptores con más yardas han sido: 1- CeeDee Lamb: 191 yds (COWBOYS); 2: Noah Brown: 153 yds (TEXANS); 3 Amari Cooper: 130 yds (BROWNS); Dalton Shultz: 130 yds (TEXANS). Dos de esos cuatro son obra de Stroud.
Cuando el QB reemplaza a sus WRs

No sé si podremos decir más cosas de Patrick Mahomes, pero lo mejor que se puede hacer es reflexionar sobre la razón por la cual siempre está en la conversación, como lo estaba Brady o Montana en su día. Mahomes sustituye a los receptores, aunque seguramente el lector ya anticipa lo que quiero decir, me explicaré. Es probablemente el Quarterback que haya visto con mayor precisión en el pase a un nivel tan alto. Podría hablar de Rodgers, pero mi sensación es que Patrick está por encima, sobre todo cuando sale del pocket. No tiene limitación alguna. Este entendimiento provoca la ausencia de necesidad en tener un Devonta Smith que baje lavadoras, un AJ Brown que gane el 90% de los 50/50, un Ja'Marr Chase que haga ambas cosas, un Justin Jefferson que obtenga separación de 3 yardas por habilidad en cada ruta, un Tyreek Hill que obtenga separación de 5 yardas por velocidad en cada ruta, y así podría seguir…y eso no hace falta porque Patrick va a sustituir en cada jugada, la velocidad del Wr por una anticipación top en cada pase, y también lo hará con la lucha en 50/50 o la necesidad de bajar lavadoras o la separación por habilidad por una precisión élite en la colocación del balón. Lo que está haciendo Mahomes con R. Rice, J.Watson, M.Valdes Scantling, N. Gray, S.Moore, K. Toney…le da un mérito difícil de igualar. Lo dije en NFL Salvaje week 7, Chiefs es el equipo, y eso es culpa de Patrick, con más jugadores que llevan más de 100 yardas de recepción por aire, concretamente 9 jugadores, y ahora se trajo a Mecole Hardman. Y todo esto lo hace en 7 partidos. El quarterback de Chiefs, tiene 9 hombres por encima de 100 yardas en la recepción en tan pocos encuentros, el único en la NFL en aquella semana. Sólo es posible involucrar a tanto receptor, para tantas yardas y en tan pocos encuentros, cuando te da igual-relativamente- quién reciba, porque descartando tullidos, lisiados, inválidos o mutilados, el balón les va a caer muy favorablemente para poder completar el pase. Patrick no está tan bien pagado.
Stat gigante
Viendo el Cowboys-Eagles, reparé en un dato estadístico que me llamó poderosamente la atención; aunque suene bien y después de verlo encontremos su espacio para dicha lógica, no deja de explicar lo bueno que es este chico. Hablo de Jalen Hurts, contraponiéndolo a Dak Prescott. El primero y el último en este apartado, véanla:

Evidentemente habría que ver las variables tenidas en cuenta para este saldo, pero que Hurts sea el número 1 en rating de pase cuando va por detrás en el marcador dice mucho de lo que uno quiere de su Qb, que no le queme el balón, que no huya de la responsabilidad y que muestre compromiso por el juego de su equipo, pero además, algo que muchos obvian, es muy buen jugador de football, siempre sabe lo que el juego y su equipo necesita en cada momento.
El riesgo de quedarse en 15 segundos de disfrute

Todos veíamos un inicio fulgurante de un jugador en el que teníamos máximas expectativas, Bijan Robinson. Tan bonito de ver como eficiente. Pero algo pasa en Falcons.
Primeros 6 partidos de Bijan:
- 13.3 carreras/partido
- 66.8 yardas de carrera/partido
- 5.3 targets/partido
- 4.3 recepciones/partido
- 31.5 yardas de recepción/partido
En los últimos 3 partidos:
- 7.7 carreras/partido
- 38.7 yardas de carrera/partido
- 3.0 targets/partido
- 0,7 recepciones/partido
- 2.7 yardas de recepción/partido
Que su participación ha bajado y en consecuencia, su impacto en el juego también, es un hecho y va a ser muy difícil para todos de asimilar. Se oyen y leen voces muy críticas desde dentro de Atlanta por no darle la suficiente confianza, por no cargarlo como se debe a un jugador que ahora puede hacerlo, y llegan a comparar su caso al de Kyle Pitts. Críticas a Arthur Smith, incapaz de hacer jugar a uno y otro jugador en su máximo esplendor. El riesgo está ahí, todos lo vemos, que se convierta en un jugador tan solo de highlights, de 15 segundos de disfrute.





