En este tramo decisivo de la temporada, en una semana 13 mĂĄs que interesante, se cruza la tradiciĂłn del Thanksgiving Day, con tres partidos que no solo tienen un peso simbĂłlico sino tambiĂ©n una carga estratĂ©gica abrumadora. En el centro de ese torrente de tensiĂłn destacan tres duelos que combinan rivalidades, urgencias y estilos ofensivos y defensivos muy diferenciados: Lions contra Packers, Chiefs contra Cowboys y Ravens frente a Bengals. En esta previa, solo hablaremos de dos de esos tres duelos, y serĂĄ el durĂsimo Steelers contra Bills quien complete este texto. Preparen el pavo y cĂłmanselo rĂĄpido, porque esta jornada serĂĄ para no perdĂ©rsela.
El choque entre los Lions y los Packers en el Ford Field, el jueves festivo, encarna una de las rivalidades clĂĄsicas de la NFC Norte con un plus extra: no solo se juega por orgullo, sino por el dominio divisional, con permiso de unos Chicago Bears que son, ahora mismo, el lĂder de esta divisiĂłn. Los Lions han emergido como uno de los equipos favoritos para llegar muy lejos en estas dos Ășltimas temporadas, con un ataque que ha explotado tanto el pase como la carrera para generar un rendimiento sostenido. Su capacidad para controlar el reloj y dosificar posesiones es una de sus fortalezas: al imponer su juego terrestre, logran mantener la ofensiva rival fuera del campo y reducen las oportunidades de su rival. Esa dualidad entre volumen en el ground game y ventanas de pase verticales les ha permitido ser impredecibles y eficaces.
Cuando se trata de defender, Detroit ha sabido consolidarse en momentos clave, especialmente con esquemas de blitz y presiĂłn que han generado pĂ©rdidas o jugadas forzadas cuando mĂĄs importan. Su nivel de cobertura se ha beneficiado de piezas secundarias como Amik Robertson, quien estĂĄ jugando un gran football. Kelvin Sheppard, su coordinador defensivo, ha sabido alternar hombre y zona con fluidez, complicando las lecturas del quarterback rival y siendo capaz de darle oportunidades a sus hombres de la lĂnea defensiva para llegar hasta el pasador.
Por su parte, los Packers se acercan a este enfrentamiento con un modelo mĂĄs calculado: su ofensiva, aunque no necesariamente explosiva en big plays constantes, ha sido extremadamente eficiente en el juego situacional, favorecida, muchas veces, por el dominio que imprime una defensa Ă©lite. Su porcentaje de conversiones en tercer down es notable, lo que les permite extender series y encontrar ritmo. AdemĂĄs, su eficacia en la zona roja es elevada, lo que les da ventaja cuando estiran un drive hasta el territorio enemigo. Para ellos es fundamental generar estabilidad en la lĂnea ofensiva, crear espacios en la carrera y explotar las recepciones en campo corto para mantener la posesiĂłn y poner la pelota en marcha con inteligencia.
TĂĄcticamente, Detroit debe buscar imponer su ritmo desde el inicio, tratar de bloquear las primeras posesiones del rival y frenarlo en sus terceras oportunidades. Si los Lions consiguen presionar a Jordan Love, obligĂĄndolo a tomar decisiones precipitadas o a jugar fuera de ritmo, pueden desactivar la estructura de Green Bay. El papel de sus corredores serĂĄ esencial para desgastar la defensa y controlar el reloj, mientras que en el aire su cuerpo de receptores debe aprovechar cada ventana para castigar la defensa si esta decide anticipar la carrera. AquĂ es donde entra uno de los jugadores mĂĄs en forma de toda la NFL. Jahmyr Gibbs ya es el RB1 sin ningĂșn tipo de dudas en el ataque de Detroit. En los Ășltimos tres partidos, acumula 400 yardas por tierra, con cuatro touchdowns, y 186 yardas por aire, con otros dos touchdowns mĂĄs. Es el eje por donde todo gira, y su explosividad, visiĂłn y aceleraciĂłn le hacen ser una amenaza constante de big play.

Arriba tenemos una secuencia donde podemos ver todas las herramientas con las que cuenta Gibbs. Los Lions presentan una formaciĂłn pesada, con un lĂnea ofensivo extra (amarillo) y un tight end a su lado (rojo). Cuando se inicia el snap, el center y los dos guards abren los gaps interiores y eso es lo que lee el running back nada mĂĄs recibir el balĂłn a la mano. Gibbs lee la subida al segundo nivel del center y el apoyo contra la carrera del safety, por lo que empieza a hacer cortes para evitar el contacto. Una vez superado al safety, Gibbs acelera campo abajo para conseguir casi cincuenta yardas de carrera.
La defensa de Packers tendrĂĄ que forzar a Goff a salir de su spot en los lanzamientos. Cada vez que el quarterback de Lions tiene que lanzar fuera de una buena plataforma, su rendimiento baja muchĂsimo. Micah Parsons estĂĄ dejando muy claro lo influyente que es en el juego ofensivo del rival, y esa presiĂłn sobre Goff puede decidir el encuentro. En ataque, los Packers necesitan mantener la calma, mover el balĂłn con eficiencia, ser pacientes en tercer down y explotar su ventaja en red zone para convertir drives largos en puntos. Si logran hacerlo, podrĂan neutralizar el dominio fĂsico de Detroit y hacerse con una victoria Ă©pica en el primero de los encuentros de este jueves tan especial.
En el mismo jueves, en el Ășltimo partido de Thanksgiving Day, tendremos otro enfrentamiento cargado de tensiĂłn que tendrĂĄ lugar tambiĂ©n en el Norte, pero esta vez en la Conferencia Americana, donde los Ravens reciben a los Bengals en un duelo de urgencias. Baltimore llega con una defensa que ha demostrado ser versĂĄtil, capaz de generar presiĂłn con blitz y ajustar su esquema segĂșn el rival, limitando especialmente el juego terrestre de su oponente. Este es uno de los grandes ejes tĂĄcticos del partido: los Ravens deben frenar a los corredores de Cincinnati para forzar al equipo visitante a depender mĂĄs del pase, especialmente si su lĂnea ofensiva no puede abrir los espacios necesarios. Si Baltimore consigue eso, obligarĂĄ a los Bengals a asumir jugadas de mayor riesgo y depender de la ejecuciĂłn individual bajo presiĂłn. En los Bengals vuelve Joe Burrow despuĂ©s de estar dos meses en el dique seco, por lo que es probable que el magnĂfico quarterback se muestre algo oxidado. AdemĂĄs, el equipo de Zac Taylor no podrĂĄ contar con Tee Higgins, por lo que todas las miradas estarĂĄn puestas en un Chase que viene de su suspensiĂłn en la semana 12. Baltimore debe temer el juego aĂ©reo de los Bengals, pero tambiĂ©n es cierto que ahĂ es donde mĂĄs posibilidades hay de que aparezca el error en los visitantes.
En la ofensiva, Baltimore quiere construir un ataque equilibrado: su motor de carrera les da fuerza fĂsica, mientras que su juego aĂ©reo aprovecha espacios y movimientos para desatar big plays. Esa combinaciĂłn les permite responder a escenarios adversos y adaptarse sobre la marcha. La capacidad de sus corredores para mover el balĂłn y la versatilidad de sus receptores les dan una ventaja estratĂ©gica clara para sostener series y desgastar a la defensa rival. Sobre el papel, esto es lo que se deberĂa ver cada domingo, aunque la realidad es algo mĂĄs distinta. Los de Jim Harbaugh estĂĄn sufriendo con una lĂnea ofensiva demasiado porosa, algo que estĂĄ afectando a un Lamar Jackson que parece estar tocado fĂsicamente y al cual no vemos evitar la presiĂłn con la facilidad de otros años. Jackson no estĂĄ cĂłmodo en el pocket y el pase empieza a ser un verdadero problema. AĂșn asĂ, su conexiĂłn con Mark Andrews sigue estando en un gran estado de forma, y es el tight end quien mĂĄs estĂĄ aportando en esta faceta, sobre todo en las situaciones cercanas a la end zone.

En la secuencia de arriba, vemos un ejemplo de la conexión entre Jackson y Andrews. Antes del snap, Flowers se mueve al otro lado del ataque y hay un jugador defensivo que viaja con él. Esto le indica a Jackson que la defensa va a ser individual, por lo que Andrews se va a enfrentar a un linebacker. La ventaja estå clara y Jackson no va a dudar en buscarla. Andrews es un fantåstico route runner y, cuando se inicia el snap, sale en ruta vertical para hacer un muy buen corte al exterior y generar la suficiente separación para que su quarterback pueda encontrarlo en la end zone.
Los Bengals, por su parte, llegan con la necesidad de ganar para mantener alguna posibilidad de jugar en post temporada, pero también con la obligación de encontrar una identidad para saber si este proyecto se ha acabado o no. Su backfield presenta menos eficiencia de la esperada, asà que su gran reto es traducir ciertas explosiones en el juego aéreo en espacios para poder correr mejor y sostener mucho mås sus drives. No basta con grandes jugadas aisladas: deben mantener una cadencia que les permita capitalizar en momentos clave, especialmente contra un rival que no les concederå muchas concesiones. Si Cincinnati puede construir con paciencia, mezclar carrera y pase, y proteger bien al quarterback, tiene posibilidades reales de competir. Los Bengals es un equipo que recibe demasiados puntos en cada partido, por lo que su ataque siempre estå bajo una presión extra. Si la defensiva sigue permitiendo ese tipo de anotaciones en contra, el encuentro se les pondrå muy en contra.
La presiĂłn sobre los Bengals serĂĄ enorme: cada error puede ser definitivo, y cada conversiĂłn fallida en tercer down puede hipotecar sus opciones. Para Baltimore, en cambio, es una oportunidad de consolidarse como contendiente en la divisiĂłn. Imponer su defensa, controlar el tempo y ejecutar su plan ofensivo podrĂa darles una ventaja crucial de cara a las semanas finales, donde, ahora mismo, parte como favorito absoluto para llevarse la divisiĂłn y tener un primer partido en casa en los prĂłximos playoffs.
Si los Baltimore Ravens son favoritos en la AFC Norte, no es por otro motivo que la irregularidad mostrada por los Pittsburgh Steelers. Para los aficionados acereros debe ser muy frustrante seguir viendo, año a año, como su equipo es incapaz de dar ese paso adelante que tanto se le ha exigido. Si los jugadores y coordinadores cambian, pero el equipo mantiene siempre la misma lĂnea, el problema parece fĂĄcil de identificar. Mike Tomlin ha sido una absoluta leyenda en la NFL, pero la sensaciĂłn es que hace tiempo que se ha quedado atrĂĄs. Sus esquemas se ven expuestos dĂa sĂ y dĂa tambiĂ©n, y no parece haber soluciones cuando el plan principal falla. Los Steelers son capaces de ganar partidos por la cantidad de talento que tienen en sus filas, pero, al final del dĂa, necesitan que su head coach les ayude cuando todo se pone en contra. En los Steelers, ese head coach no va a ser Mike Tomlin.
Algo parecido le empieza a suceder al que serĂĄ su rival este domingo. Los Buffalo Bills parten cada temporada como uno de los favoritos, y nunca terminan de llegar a su objetivo. Este curso, los problemas para mantenerse en la Ă©lite parecen aĂșn mĂĄs graves. La defensa tiene problemas y el ataque echa de menos mucho mĂĄs talento en su cuerpo de receptores. James Cook sigue siendo un valor fundamental en la ofensiva, pero se encuentra muy solo. Josh Allen vuelve a ser ese quarterback que necesita ponerse la capa de Superman y solventar la falta de talento, llevĂĄndole a cometer errores del pasado. Los Bills siguen siendo favoritos sobre el papel, claro, pero cuando el partido comienza, es un conjunto que genera dudas a ambos lados del campo.
Con esto sobre la mesa, el encuentro del domingo va a dejar a uno de los dos equipos muy tocados. La derrota va a suponer alejarse casi definitivamente de la posibilidad de ser campeĂłn divisional y tambiĂ©n pondrĂĄ muy difĂcil el paso a playoffs a travĂ©s de la Wild Card.
Para los Steelers, este partido puede ser una de las Ășltimas grandes oportunidades para demostrar que todavĂa pueden competir al mĂĄs alto nivel. Su defensa debe buscar generar presiĂłn y forzar errores. Blitz bien orquestados, esquemas rotativos y ajustes constantes serĂĄn clave para desequilibrar el ataque de Buffalo. Todo lo que sea volver a mostrar esquemas rĂgidos y poco versĂĄtiles, serĂĄ su tumba. Si logran interrumpir la cadencia de los Bills, pueden abrir la puerta a drives rĂĄpidos o a recuperaciones que cambien el momentum.
En el vĂdeo de arriba, podemos ver una acciĂłn individual de TJ Watt del pasado domingo. Los Bills sufrieron mucho el jueves frente al pass-rush de Texans en sus costados, especialmente en el lado derecho de la lĂnea ofensiva. Si los Steelers quieren llevarse el duelo, necesitarĂĄn acosar a Josh Allen para que no pueda soltar rĂĄpido el balĂłn y poder provocar algĂșn error en el pase.
En ofensiva, Pittsburgh necesita valentĂa y agilidad. Para tener opciones reales, debe lanzar su plan de juego sin miedo, explotar las debilidades que pueda presentar la secundaria rival y generar jugadas grandes con sus pocos playmakers. No basta con contener: tienen que ser agresivos, buscar sorpresas y capitalizar cada drive con inteligencia. La falta de juego aĂ©reo entre los hashmarks estĂĄ marcando a una ofensiva que se ha vuelto demasiado previsible y que tiene muchos problemas en estirar a la defensa verticalmente. En teorĂa, vuelve Aaron Rodgers, pero no lo harĂĄ al 100%. Su muñeca izquierda serĂĄ un problema y cualquier golpe o caĂda puede agravar la lesiĂłn y dejarlo fuera de combate, con lo que eso supone.
AdemĂĄs, en la red zone, ambos equipos tendrĂĄn que ser precisos: los Bills han mostrado eficiencia en situaciones de campo corto. Cada posesiĂłn en ese tramo del campo puede tener un peso decisivo en el resultado final
El Thanksgiving Day tiene su protagonismo no solo por la historia, sino por el impacto real que puede tener en la clasificaciĂłn. Los Lions no pueden permitirse ceder un pulso frente a un rival divisional en un escenario tan mediatizado; los Ravens saben que una victoria frente a los Bengals les podrĂa dar un colchĂłn importante en su lucha por la AFC Norte; los Steelers ven en Buffalo una oportunidad para sacudir el camino y demostrar que aĂșn pueden pelear; y los Bills deben mostrar coherencia si quieren mantenerse como favoritos sĂłlidos hacia los playoffs.
MĂĄs que victorias, lo que estĂĄ sobre la mesa en esta semana 13 son conceptos: control del reloj, presiĂłn en momentos clave, ejecuciĂłn en tercera oportunidad, uso eficiente de la rotaciĂłn ofensiva y la capacidad para ajustar defensivamente sobre la marcha. No es solo una jornada mĂĄs: es un examen de profundidad, de carĂĄcter y de estrategia. Los equipos que sepan imponer su plan, leer correctamente las situaciones y responder bajo presiĂłn se colocarĂĄn en una posiciĂłn ventajosa para afrontar las semanas decisivas. Y para los aficionados, para los analistas y para todos los que siguen la liga, serĂĄ un espectĂĄculo cargado de significado: tradiciĂłn, tĂĄcticas y duelos con futuro.





