"Siempre recordaré la fecha y el lugar: 5 de septiembre, 2025. Sao Paulo. A partir de hoy, esta ciudad guardarå un espacio importante en mi corazón".
Estas declaraciones, expresadas por el señor James Joseph Harbaugh en la sala de prensa local del Arena Corinthians (o, como lo llaman los locales: Estadio da Itaquera), pueden parecer grandilocuentes. O bien, alguien podrĂa pensar que estaban direccionadas a los periodistas que se encontraban allĂ (en su amplia mayorĂa, prensa internacional). Sin embargo, doy fe que Jim Harbaugh hablaba muy en serio y sentĂa con el corazĂłn cada palabra que saliĂł de su boca.

Tiene sentido: el equipo dirigido por Harbaugh (Los Angeles Chargers) acababa de derrotar al tricampeón de la AFC y el monstruo que reina en su propia división desde hace 7 años. La victoria de los Chargers ante los Chiefs en Sao Paulo significó un verdadero golpe sobre la mesa. La sensación que dejó Justin Herbert es la de un QB que no estå lejos de ingresar en su prime y que, finalmente, parece estar dispuesto a batallar con el cuarteto de colegas dentro de su Conferencia (Mahomes, Burrow, Allen y Lamar).
Uno de los grandes artĂfices de esa versiĂłn mĂĄs confianzuda que hemos visto de Herbert es, precisamente, su entrenador. La personalidad de Harbaugh es contagiosa. Su creencia absoluta en sĂ mismo y en sus jugadores es motivante. El reflejo mĂĄs fiel de su carĂĄcter se vislumbra en los ya famosos discursos en el vestuario tras alguna victoria. Y, por supuesto, en su frase que ya debe tener su trademark:
-WhoÂŽs got it better than us???
-Noooooobody!!!!
(Quién la tiene mejor que nosotros?? Nadie!!)

No hay que perder de vista que estamos ante un entrenador en jefe especialista en ganar. El hijo de Jack (ex entrenador) y el hermano de John (actual HC de los Ravens) apenas estĂĄ comenzando su sexta temporada en la NFL, pero aun asĂ sus nĂșmeros ya hablan por sĂ solos: sobre 82 partidos dirigidos, Harbaugh ganĂł 56, perdiĂł 25 y apenas empatĂł 1, lo cual le arroja un % de victorias del 68,9 por ciento. A su vez, esa marca lo coloca como el octavo mejor entrenador en toda la historia de la NFL en dicha categorĂa (winning percentage). SĂłlo para terminar de añadir contexto, en los puestos 10 y 11 de esa lista figuras nombres como George Halas y Don Shula.
Claro que el recorrido de Harbaugh va mĂĄs allĂĄ de la NFL. En el football colegial, fue el principal responsable de revitalizar el programa de su alma mater, la Universidad de Michigan. Para coronar su aventura, fue campeĂłn de la NCAA en 2023, su Ășltima temporada antes de regresar a las grandes ligas.
Por supuesto que una personalidad tan fuerte y demandante como la de Harbaugh tiene que tener algĂșn contrapeso negativo. Se suele decir que es un entrenador al que le cuesta mantenerse en un sitio durante mĂĄs de cuatro, cinco años como mucho. Eso sĂ: dure lo que dure en su cargo, Harbaugh te garantiza 2 cosas: competir cada fin de semana como si fuera el Ășltimo, y tener una defensa fĂ©rrea y que no cometa errores.
Antes de cerrar, retorno a Brasil una vez mås. Vi gran parte del partido en la tribuna ubicada justo detrås del costado de los Chargers. Observé la rutina de pråctica del kicker, Cameron Dicker. Seguà las interacciones de Herbert, cada vez que terminaba una posesión se encargaba de ir uno por uno a saludar a todos sus compañeros. Y claro, le hice una marca personal con mis ojos a Harbaugh.

Queda claro que se ha formado un vĂnculo fuerte entre HC y la plantilla. Lo mismo se puede decir de la relaciĂłn entre el entrenador en jefe y el quarterback franquicia. Harbaugh sabĂa lo importante que era derrotar a los Chiefs desde temprano, como para establecerse como el equipo a vencer en la AFC West.
Veremos qué futuro le depara a los Chargers de Jim Harbaugh. La obligación es clara: no alcanza con clasificar a la postemporada. Herbert DEBE ganar un juego de playoffs para terminar de ser aceptado e incluido a los cuatro fantåsticos.
Mientras tanto, a Harbaugh le espera un gran desafĂo en Monday Night Football: la nueva ofensiva de Las Vegas Raiders, con Geno Smith, Pete Carroll y compañĂa. Si todo sale bien, el lunes por la noche se oirĂĄ en el vestuario visitante de Allegiant Stadium: whoÂŽs got it better than us?? Nooooooobody!!





