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Dólares y yardas: el negocio detrás de la flexibilidad de horarios en los partidos nocturnos

Cambiar el horario en el que se juega un partido de football podría parecer un movimiento sencillo. En vez de que los equipos se presenten un día a una hora, lo hacen en otra. Después de todo el juego es el mismo, el rival y la sede no cambian, no debería de haber mayor problema. Sin embargo, cuando este juego es de NFL hay muchas partes a las que un cambio así impacta. Aquí las exploramos entre dólares y yardas.

Una liga como la NFL normalmente busca mejorar el espectåculo de su producto final, es decir de los partidos. Recordemos que se trata de un producto muy escaso y que se concentra en una época específica del año, por lo que hacer que cada momento tenga un brillo propio es una prioridad.

Una vez que tenemos esto claro, entonces entendemos la razĂłn por la cual la liga coloca su producto en horarios premium, es decir momentos en los que puede maximizar la atenciĂłn. Algunos ejemplos claros:

  • El nuevo partido que serĂĄ jugado en "Black Friday" (un dĂ­a despuĂ©s de Thanksgiving), el cual pretende aprovechar un momento en el que se sabe que la gente en Estados Unidos estĂĄ en su casa.
  • En diciembre, usa los sĂĄbados en la noche aprovechando que la NCAA ha terminado su temporada y existe una audiencia acostumbrada a consumir football en ese horario.
  • No publica los horarios de la semana 18 desde mayo, para asĂ­ detectar los partidos de mayor interĂ©s y colocarlos en los mejores horarios en uno de los puntos mĂĄs ĂĄlgidos de la temporada.
A Monday Night Football cameraman works during an NFL football game between the New England Patriots and the New York Jets, Monday, Nov. 9, 2020, in East Rutherford, N.J. (AP Photo/Adam Hunger)

Las razones de negocio

No podemos dejar de hablar del aficionado; estos cambios pueden causar inconvenientes de agenda y arreglos de viaje para los que deciden emprender la aventura de ir a otra ciudad, estado o paĂ­s para ver un partido en persona desde el estadio en el que sucede.

Sin embargo estos inconvenientes, ante los ojos de la liga, parecen ser marginales con respecto al "bien de la mayorĂ­a". Es decir, los 70 u 80 mil aficionados que asisten a un partido en el estadio son apenas aproximadamente el 0.4% de la cantidad de gente que ve el partido mediante una transmisiĂłn de televisiĂłn o streaming, unos 16.7 millones en promedio en 2022.

Después de todo la liga en su comunicación oficial indica que quien tenga boletos de temporada o para un solo encuentro deberå estar pendiente de los posibles cambios de horario y hacer sus planes de acuerdo a eso.

De tal forma que sĂ­, los cambios en los partidos de horario estelar son un movimiento para mejorar el espectĂĄculo, pero son, sobre todo, movimientos con los que la liga procura a sus mĂĄs importantes clientes: las televisoras y servicios de streaming, quienes representan por mucho la mayor parte de sus ingresos. Un beneficio colateral es el hecho de tener partidos mĂĄs atractivos en horarios que facilitan su exposiciĂłn a la mayor cantidad de gente posible y eso ayuda a que un aficionado casual se interese mĂĄs en la NFL.

El hecho de que los equipos deban alterar sus sus ciclos de preparación para el siguiente partido, ademås de las implicaciones operativas y logísticas, sumado a que los jugadores también deban cambiar sus ciclos de recuperación entre juegos, pasa a segundo o tercer término.

Desde cambiar el horario del chĂĄrter que llevarĂĄ al equipo de una ciudad a otra y modificar las reservaciones de hotel, tener mĂĄs o menos tiempo, segĂșn sea el caso, para elaborar e instalar un plan de juego, hasta los dĂ­as de rehabilitaciĂłn de lesiones menores de los jugadores, son aspectos que se ven afectados por este tipo de cambios.

Green Bay Packers running back Aaron Jones (33) and teammates celebrate his touchdown run in the end zone during an NFL football game against the Dallas Cowboys in Arlington, Texas, Sunday, Oct. 6, 2019. (AP Photo/Michael Ainsworth)

El proceso para hacer los cambios

Para tratar de maximizar las oportunidades de conseguir el mejor producto en horario estelar y hacer el menor de los daños a los aficionados, equipos y jugadores, existen una serie de condiciones que se deben cumplir antes de que se tome la decisión de cambiar de horario un partido.

Los partidos de domingo por la noche llevan años con la posibilidad de ser intercambiados, es por eso que las reglas son mås relajadas, pero este año se agregan los de lunes y jueves.

Para los de domingo, entre la semana 5 y la 10 se pueden cambiar solo dos partidos, pero entre la semana 11 y la 17 estos cambios se hacen a discreciĂłn de la NFL. En el caso de los lunes se pueden hacer todos los cambios que se consideren convenientes entre las semana 12 y 17, ninguno antes de eso. Si hablamos de los jueves en la noche, aquĂ­ solo se podrĂĄ cambiar un mĂĄximo de dos juegos entre las semanas 13 y 17.

La anticipaciĂłn con la que se decide y se da a conocer el cambio es un aspecto importante. Para los de domingo en la noche, entre la semana 5 y la 13 y los de lunes entre las semanas 12 y 17, el anuncio se debe dar con un mĂ­nimo de 12 dĂ­as de anticipaciĂłn. En el caso de los juegos de de domingo en la noche de semana 14 a 17 la decisiĂłn y anuncio vendrĂĄ a mĂĄs tardar con seis dĂ­as de anticipaciĂłn. En el caso de los cambios de jueves, la decisiĂłn deberĂĄ tomarse a mĂĄs tardar con 28 dĂ­as de anticipaciĂłn de la fecha del encuentro.

Algo importante a tener en cuenta es que Ășnicamente los partidos programados para la tarde, es decir a las 4:05 y 4:25 pm, son elegibles para moverse a horarios nocturnos de domingo, lunes o jueves. AdemĂĄs, estos mismos encuentros pueden ser cambiados al horario de la 1:00 pm. Es decir, que lo Ășnico que no puede pasar es que un juego que inicia temprano pase a la noche.

Utilizando una frase de Andrew Brandt: "El negocio de la NFL siempre gana", lo cual queda claro una vez mĂĄs en este caso.