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Un ejercicio de arqueología familiar con Bo Nix 

Cuesta imaginar lo difĂ­cil que fue para Bo Nix, el hoy quarterback sensaciĂłn de los Broncos de Denver, dejar la universidad de Auburn, una suerte de patria sentimental, para disputar sus Ășltimos años de elegibilidad con Oregon.

Nix fue criado, en palabras de su propia madre, para defender los colores de los Tigers "desde que saliĂł del vientre materno". LĂłgicamente influyĂł mucho la figura de su padre, Patrick, una vieja gloria como mariscal de campo de Auburn.

Durante varios veranos, la imagen recurrente de la familia Nix durante sus vacaciones en Auburn, una pequeña y apacible ciudad de estudiantes en la región oriental del estado sureño de Alabama, se constituía a partir del pequeño Bo viendo videos de su padre como héroe universitario y jugando a imitarlo en el típico jardín de clase media estadounidense, ataviado con el jersey de los Tigers.

Auburn quarterback Bo Nix (10) watches as players warm up before the start of an NCAA college football game against Alabama Saturday, Nov. 27, 2021, in Auburn, Ala. (AP Photo/Butch Dill)

Bo Nix fue el tipo de talento precoz y solitario que usaba su tiempo libre de niño para aprender a leer defensivas. Esto lo llevó a utilizar la adolescencia como sitio de trånsito y convertirse en uno de los mejores prospectos de quarterback que ha visto el estado de Alabama en toda su historia. Después de un brillante paso por la preparatoria Pinson Valley, su destino natural, a diferencia de muchos otros talentos de élite que aterrizan en Tuscaloosa para jugar con la universidad de Alabama, era Auburn.

Su paso por los Tigers puede condensarse en dos escenas memorables: el debut triunfal ante Oregon, el que luego serĂ­a su nuevo equipo, y la fractura de tobillo que lastrĂł la Ășltima de sus tres temporadas con Auburn.

"QuerĂ­a hacerlo todo y a veces intentaba ser Superman", rememorĂł sobre aquellos dĂ­as en los que, con tal de estar a la altura de las expectativas, llevĂł a su cuerpo y mente al lĂ­mite.

Por suerte para el mito y el relato familiar, cumpliĂł a cabalidad la convenciĂłn de convertir en su esposa a una animadora del equipo.

Oregon quarterback Bo Nix, right, holds up the offensive MVP trophy after Oregon defeated Liberty in the Fiesta Bowl NCAA college football game as Oregon head coach Dan Lanning, left, looks on Monday, Jan. 1, 2024, in Glendale, Ariz. Oregon won 45-6. (AP Photo/Ross D. Franklin)

Luego, la decisiĂłn que cambiĂł todo: la transferencia a Oregon. AhĂ­, despuĂ©s de un primer año sĂłlido, explotĂł como candidato al trofeo Heisman en su Ășltimo año de elegibilidad.

"Menos mal que Oregon estaba ahĂ­, porque ha sido la mejor decisiĂłn que he podido tomar", dijo un Nix completamente liberado de la presiĂłn que suponĂ­a recoger el testigo de su padre.

Incluso su madre, la primera persona en el mundo que lo acunĂł idealizĂĄndolo como quarterback en Auburn, estuvo de acuerdo con el traslado. Fue entonces que la NFL, de pronto, se volviĂł un horizonte asequible. Ya no solo habĂ­a abrazado el legado de su padre, sino que lo habĂ­a llevado a una dimensiĂłn superior.

Este ejercicio de arqueologĂ­a familiar ofrece pistas para entender por quĂ© Bo Nix fue capaz de irrumpir con tanta fuerza en la NFL, convertirse en el primer quarterback novato de los Broncos en abrir un partido desde John Elway y llevar al equipo hasta la ronda de Wild Card. Ahora, en su segundo año como profesional, los tiene lĂ­deres en un territorio tiranizado por los Chiefs de Patrick Mahomes, que han ganado las Ășltimas nueve coronas divisionales.

Con ånimos de cerrar el círculo, habrå que preguntarle a la familia Nix cómo gestiona el hecho de ver convertido su proyecto de héroe local en una potencial estrella de la National Football League.