DespuĂ©s de 3 años de ausencia, la NFL finalmente regresa al Estadio Azteca para un duelo revancha entre 49ers y Cardinals. En aquel primer partido de temporada regular en MĂ©xico vino una terna de estrellas que incluĂan a Larry Fitzgerald, Anquan Boldin y Frank Gore entre otros nombres destacados. Con el paso de los juegos en MĂ©xico, la constelaciĂłn que ha pisado el Azteca solo ha ido creciendo, aunque no todos han brillado con el mismo fulgor. Recordamos las 5 mejores actuaciones individuales en los partidos de temporada regular jugados en territorio mexicano.
SĂ, suena raro. De primera instancia suena como algo que raya en la locura incluso. ÂżCĂłmo ponerlo por delante de Tom Brady o Patrick Mahomes? La respuesta sencilla es que McCown vino a MĂ©xico a dar, probablemente, el mejor partido de su longeva carrera de 18 temporadas. El contexto solo hizo su actuaciĂłn aĂșn mĂĄs memorable. El equipo era de Kurt Warner pero una lesiĂłn le impidiĂł jugar. Literalmente en la primera jugada del partido McCown soltĂł el balĂłn y 49ers anotĂł, tras 7 minutos de juego Arizona perdĂa 0-14. A partir de ahĂ Josh empezĂł a lanzar el balĂłn a todos lados con mucha precisiĂłn aunque de vez en cuando tomando algunos riesgos e incluso corriendo con el balĂłn que no era su especialidad. Su agresividad calculada le permitiĂł hacer recepciones circenses a unos jĂłvenes Larry Fitzgerald y Anquan Boldin. TerminĂł lanzando el balĂłn 46 veces y solamente errĂł 6 pases. AcabĂł estableciendo el rĂ©cord de mĂĄs yardas por pase en partidos en el Estadio Azteca con 385 yardas a pesar de que era una Ă©poca en que no se lanzaba tanto el balĂłn como ahora. LanzĂł tambiĂ©n 2 pases de anotaciĂłn y guiĂł a los Cardinals a una remontada Ă©pica que terminĂł con 31 puntos a favor de Arizona.
Tom lo acabĂł muy rĂĄpido. Para todos los que estuvimos esa tarde en el Azteca, verlo fue una sensaciĂłn agridulce. Por un lado fue una exhibiciĂłn de Tom Brady en toda su plenitud. En la misma cancha que tantos Ăconos del deporte habĂan pisado, tocĂł el turno al mĂĄs grande de la NFL y no defraudĂł. DeleitĂł a la aficiĂłn con su inigualable forma de moverse en la bolsa de protecciĂłn, la precisiĂłn en sus pases cortos complementados perfectamente con unos cuĂĄntos arcoĂris profundos tan exactos como emocionantes. Fue un deleite. Aquella fue la temporada de su tercer MVP y a MĂ©xico vino a dar su tercer mejor partido respecto a yardas por pase, finalizĂł con 340, solo 7 pases fallados de 37 y 3 pases de touchdown. Fue una masterclass de TB12.
La sensaciĂłn agrĂa se fue fraguando conforme se veĂa a unos Raiders incapaces de hacerle frente o siquiera incomodarlo. Al inicio del tercer cuarto Brady sentenciĂł el juego con un bombazo de 64 yardas para Brandin Cooks que puso el marcador 24-0. Durante casi dos cuartos el partido fue una prĂĄctica oficial. Claro que no es culpa de Tom que no hubiera oposiciĂłn aquella tarde, pero el no enfrentar un contexto adverso como McCown le quita un punto de emotividad a su sublime actuaciĂłn.
En 2005 era difĂcil prever que Fitz se convertirĂa en toda una leyenda. Era su segundo año en la NFL, y aunque venĂa con muy buena reputaciĂłn y una gran primera temporada en la liga, aĂșn tenĂa mucho por probar. Aquel 2 de octubre fue apenas su segundo partido superando las 100 yardas por recepciĂłn, tenĂa solamente 22 años y estaba jugando sin su quarterback titular. El equipo ya perdĂa 0-14 y fue en gran parte gracias a Ă©l que la ofensiva Cardinal empezĂł a entrar en ritmo. Hizo quizĂĄ la mejor recepciĂłn de la noche en una serie ofensiva clave para su equipo, la segunda que sumĂł puntos. Al final del segundo cuarto, contra reloj, hizo un par de grandiosas jugadas capitalizĂĄndolas con una recepciĂłn de touchdown en un duelo 50/50 en el que terminĂł imponiĂ©ndose. Boldin tuvo mĂĄs yardas pero la âcalidadâ de yardas de Larry y el momento en que las consiguiĂł fueron mĂĄs determinantes. Fiel a su estilo produjo en todo tipo de jugadas, pases cortos eliminando rivales tras la recepciĂłn, atrapadas complicadas en medio del trĂĄfico, balones divididos por aire o haciendo malabares para mantenerse en el campo. AcabĂł el juego con 1 touchdown y 102 yardas que le sirvieron para tener su primera temporada superando las mil yardas por recepciĂłn en su carrera.
Si Fitzgerald fue el rayo, Boldin fue el trueno. Junto a su corredor fue el encargado de castigar una y otra vez el corazĂłn de la defensa 49er. Tuvo un par de grandes recepciones sobre las lĂneas laterales del campo, pero la mayor parte de su trabajo fue por el centro de la cancha. McCown lo buscĂł mĂĄs que a nadie aquella noche porque Boldin representaba seguridad. Con su potencia fĂsica para ganar balones divididos y despuĂ©s conseguir yardas tras recepciĂłn fue taladrando y partiendo a la defensa de San Francisco por la mitad hasta que terminĂł por romperse. El mejor ejemplo de su magnĂfica actuaciĂłn fue su recepciĂłn de touchdown, un balĂłn sin mucha ventaja por el que se tuvo que esforzar, capturar y despuĂ©s soportar la embestida de los defensivos de 49ers para entrar a la zona de anotaciĂłn, todo una vez mĂĄs por el centro del campo. Las 8 recepciones (marca compartida de mĂĄs atrapadas en partidos jugados en MĂ©xico) con las que terminĂł aquel partido fueron cruciales para la remontada de Arizona y para su temporada 2005, la que fue su campaña con mĂĄs recepciones de toda su ilustre carrera.
Era muy fĂĄcil saber las jugadas en las que Brandin Cooks estaba involucrado. En ningunas otras se escucharon mĂĄs gritos que cuando Brady conectaba pases profundos con un Cooks que por unos momentos convirtiĂł la cancha del Azteca en una pista de atletismo. Seis recepciones le valieron para establecer la marca de mĂĄs yardas por recepciĂłn de los partidos jugados en MĂ©xico. Aquel año fue el dĂ©cimo receptor con mĂĄs yardas en la NFL y en ningĂșn partido de la temporada sumĂł mĂĄs que en el que jugĂł en el Azteca. Su letal velocidad nos regalĂł en un par de jugadas de alarido. La primera fue una carrera plena y espectacular por ver quiĂ©n era mĂĄs veloz entre Ă©l y dos defensivos de Raiders, la otra fue una simple gala de su talento al superar en un parpadeo a dos defensivos para terminar en la zona de anotaciĂłn. Aquella fue una tarde destellante del nĂșmero 14 de los Patriots.





