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NFL Salvaje: Super Bowl

SUPER BOWL LX

La fiesta del Football americano ha terminado. Un partido que enfrentaba al mejor equipo de la NFC, Seattle Seahawks, en temporada regular frente al que, en dicha temporada, quedó segundo en la AFC pero que cerró un ejercicio muy meritorio, los New England Patriots. Los primeros ganaron por un resultado de 29-13 en un encuentro con menos historia de lo que todos esperábamos.

El Super Bowl es un partido único, que conforma un escenario del que los jugadores, en el momento de pisarlo, nunca saben si alguna vez volverán a visitarlo. Por esta razón hay mucho que perder y mucho que ganar. Pero sobre todo, por lo primero, todos los actores son partícipes del temor a nunca volver a repetir, y en muchas ocasiones fuerza planteamientos más conservadores y menos abiertos que dan lugar a encuentros como el presenciado el día 8 de febrero en San Francisco. El guion de no cometer errores que puedan regalar un Lombardi, fue un mantra que sobrevolaba ambas bandas de Santa Clara.

Sirva de atención, un hecho curioso, ningún equipo intentó jugarse un cuarto down, ni siquiera por parte del que fue por detrás en el marcador durante todo el encuentro. Pero lo que es más curioso aún, es que en la historia de los Super Bowls, el último en que sucedió esta circunstancia fue en el partido disputado el 1 de febrero de 2015 por los mismos equipos, Patriots y Seahawks.

En todo momento me dio la sensación de un partido controlado de principio a fin por Seattle. El ataque de Seahawks se basó en asumir cero riesgos, conocedores de su superioridad en talento: No asumir riesgos en 4ºs downs, y punts/FG como seguro de avance.

Hubo 3 nombres clave en el control del partido:

Seattle Seahawks quarterback Sam Darnold and running back Kenneth Walker III, right, celebrate with the Lombardi Trophy after a win over the New England Patriots in the NFL Super Bowl 60 football game Sunday, Feb. 8, 2026, in Santa Clara, Calif. (AP Photo/Matt Slocum)

Kenneth Walker

El MVP del SB LX. Un RB que siempre gana yardas cuando no parecen ganables, y siempre suma alguna más a aquellas predecibles. Esa OL funcionando como un reloj en bloqueos zonales tiene toda su explicación. No se llevaba el MVP un corredor desde 1998 cuando los Broncos de Mike Shanahan ganaban el Lombardi XXXII, con Terrell Davis a la cabeza y con Gary Kubiak, padre de Klint, como Coordinador Ofensivo también de aquel maravilloso equipo liderado por John Elway. Esta maravillosa coincidencia de padre e hijo, ambos OC en victorias en Super Bowl con la carrera como protagonista, no es simplemente eso, una coincidencia sin más, es un traspaso de poderes con todo lo que ello conlleva; las viejas influencias de Mike Shanahan en Sean McVay, Mike McDaniel, Matt LaFleur, Kyle Shanahan y el propio Klint Kubiak, quedan reflejadas en su juego, planteamiento y todo lo que queda aún por ver.

Por tierra la premisa era evidente: correr, no perder el balón, y obligar a drives largos del rival. Sus 32 carreras (141 yds), controlaron ritmo y evitaron dejar riesgos para sacks/turnovers evitables. Incluso cuando no estaban on schedule, esto es, ganando yardas al ritmo esperado para que el playbook siga abierto y no te obligue a pasar en situaciones obvias, Kubiak prefería jugar field position antes que forzar pases agresivos. Este es un concepto muy usado por coordinadores dentro del árbol Kubiak/Shanahan, porque su ofensiva depende de poder combinar carrera, play-action y pases intermedios sin que la defensa pueda intuir lo que viene.

Jason Myers

Kubiak y McDonald sabían que era un partido para sumar de 3 en 3. Myers anotó 5 FGs, que son récord histórico de un solo jugador en un Super Bowl. El dominio del reloj y campo, fue la obsesión a lo largo de todo el partido para el staff de Seahawks. Una Super Bowl se gana con puntos en el marcador, y mientras un equipo, Patriots, no encuentra el camino de anotar, la presión es mayor viendo los que el rival va anotando.

Michael Dickson

Los punts "críticos" como arma para encerrar a Patriots fueron clave.

Seattle ejecutó punt 7 veces con un valor neto medio por punt de 47.3 yardas, y definieron el guion del game plan:

  • 2Q 5:05 — punt a la yarda 2 de NE, bajado por Seattle (drive de Patriots empieza en NE 2).
  • 4Q 10:55 — punt de 55 yds a la yarda 4, bajado por Seattle (otra vez, Patriots hundido).
  • 4Q 1:57 — punt de 52 yds a la yarda 6 (fuera de banda), cerrando el partido.

Sorprende que NE no haya arriesgado algo con los retornos, forzando alguno y evitar tal hundimiento. Con Patriots obligado a recorrer grandes distancias en sus drives de ataque, permitió a Seattle poder seguir en modo conservador (run/FG/punt) con una defensa que se equivocó muy poco. A medida que el tiempo pasaba, menos necesidad había de un 'hero ball' de Darnold, más confianza adquiría éste para ya, al final, rematar el partido con el TD a Barner. El control de partido llevado a cabo por Seattle fue indudable.

Seattle Seahawks cornerback Devon Witherspoon (21) forces a fumble against New England Patriots quarterback Drake Maye (10) at the NFL Super Bowl 60 game in Santa Clara, Calif., Sunday, February 8, 2026. (Adam Hunger/AP Content Services for the NFL)

Pero Seattle ejerció el control de partido, además de con el ataque, con su defensa. Con una filosofía base de rush + cover con dos safeties y presión sin blitz constante pero sí seleccionado. Macdonald, de nuevo con su visión más conservadora, partió de su idea de limitar jugadas explosivas con two-high y aun así ganar con el front, usando sim pressures y amenazando la entrada al rush constantemente. El resultado fue un Maye agónico, estresado con las lecturas previas casi siempre con la amenaza de creer que tenía más tiempo del que en realidad poseía, llevándole 3 cuartos adaptarse a ello, fruto de una insultante juventud. Pero además la segunda parte comenzó con un drive en el que ni las rutas salían, con un Boutte corriendo una ruta de stop que paró fuera de banda amenazado con un gran Jobe que estuvo por todo el campo. Imposible pasar para Maye a esa ruta absurda, fuera de banda. En NE nada salía ofensivamente, y cuando la carrera podría ser un arma, poco la usó y sin embargo completó 4.4 yardas por carrera, mismo bagaje que el de Seahawks, lo que da a entender que hubiera sido mejor insistir por ahí con un comité que ya demostró saber correr y mover cadenas.

Otra de las sorpresas que nos trajo MacDonald fue el mayor volumen de blitz por Witherspoon, incluso desde posturas que anticipaban cobertura, especialmente en el slot y saliendo al rush. Y también, el run blitz del 2º nivel al B-gap (muy a menudo con Drake Thomas) para hacer reaccionar tarde a guards y generar TFL con 0 yardas de ganancia.

Pero si algo funcionó de verdad, fue atacar la mayor debilidad de ese ataque de Patriots, su lado izquierdo con unos doblegados Will Campbell y Jared Wilson. Seattle identificó y cazó esos emparejamientos con presiones, overloads, stunts y ángulos para obligarles a comunicar y sostener 1v1. Will Campbell es joven, tiene mucho por delante y sus debilidades, bien merece la pena un intento para corregirlas y ver si aun puede sostenerse como Left Tackle. Lo cierto es que no se trata tanto del tamaño de sus brazos, sino de sus movimientos, su anticipación, sus caderas, ese primer vertical step y sus kick steps.

New England Patriots offensive coordinator Josh McDaniels stands on the field before the NFL Super Bowl 60 football game against the Seattle Seahawks, Sunday, Feb. 8, 2026, in Santa Clara, Calif. (AP Photo/Doug Benc)

El abuso de 11 personnel (1 Rb + 1 TE) por New England, fue fácilmente interpretable por Seattle pasando de defensa de dime a más nickel que provocó aun más mayor presión a la caja de Maye y que abortaba el quick pass game que podría salvar a Patriots.

La foto final se traduce en 6 sacks, turnovers y NE sin puntos hasta el 4Q para finalizar con el blitz de Witherspoon que acaba en balón suelto y TD defensivo de Nwosu.

Desde el lado de los de Boston, nunca hubo una lectura correcta del partido, especialmente con la defensa de Macdonald. Por McDaniels, como dije, se usaron excesivamente formaciones fáciles de contrarrestar, con un juego de carrera que a todos los que vimos el partido, nos pareció escaso. Demasiado drop back pass de Maye y pocas ideas para ajustar ante una defensa que estaba ganando cada envite, especialmente por la izquierda. Hubo poca transición hacia paquetes más pesados, una previsión de más ayuda a la protección con empleo de chips, max-protect y juego bajo center para frenar el pass rush que estaba campando a sus anchas. Se echó de menos algunas yardas fáciles con quick game, motion o screens para aliviar la presión. Todo fue demasiado previsible y fácil para Seattle, siendo NE muy dependiente del pase en situaciones largas, en las que Seattle ya sabía qué venía y podía jugar agresivo al QB.

Desde la perspectiva global del staff, la crítica también debe dirigirse a Vrabel dando un giro más profundo al partido y planteamientos excesivamente conservadores sin intentar nada fuera del texto del guion.

New England tiene un buen esqueleto pero se viene un año con un calendario complicado. Tiene base, staff, piezas para sostener el juego y creo que ha identificado los problemas, la protección a la joya de la corona, D.Maye. Tendrá que averiguar si Will Campbell vale en ese lugar del campo, ver como colocar o resituar a Jared Wilson, y sumar más talento en ataque que dé salidas a su QB. Por Seattle, todo es más sencillo con un Lombardi, sin presión y con una defensa que gana campeonatos. Con que retoque la protección interior al QB, sin olvidar refuerzos en función de quien se vaya y no renueve como agente libre, es suficiente, sabiendo y conociendo que Klint Kubiak no seguirá, sino que está ya en Las Vegas como su HC. Ese va a ser otro reto, cubrir acertadamente la dirección de un ataque con mucho talento y con un Darnold que, ahora que ha dejado de ver fantasmas y ha ganado un Super Bowl, presenta su reto personal de subir de nivel y no volver la mirada nunca más hacia años pasados.