David Njoku pertenece a esa estirpe de jugadores que no pueden pasar desapercibidos. Es un ala cerrada excepcional que ha roto muchos parámetros de lo que significa esta posición. No por nada los Cleveland Browns lo convirtieron en un jugador franquicia el año pasado y le dieron una extensión de contrato por cuatro temporadas y 56 millones de dólares. Es una de esas personas a las que hay que tener siempre, como coloquialmente se dice, entre algodones y bien cuidada.
Por eso cuando el equipo anunció que su participación en el juego de la Semana 4 ante los Baltimore Ravens estaba en duda como consecuencia de "un extraño accidente casero" que le provocó quemaduras en la cara y un brazo, a más de uno se le aceleró el corazón y le sudaron las manos. Hasta ahora no sabemos más detalles sobre cómo ocurrió el accidente ni la gravedad de sus heridas, sólo que estaba encendiendo una fogata. El alma le volvió al cuerpo a los más asustados cuando el propio jugador publicó en las redes sociales un mensaje el sábado previo al encuentro: "La carne es débil. Nos vemos mañana #DawgPound".
Histriónico como sólo Njoku puede ser, el domingo apareció en el FirstEnergy Stadium vistiendo un abrigo beige que hacía juego con el color de una máscara que le cubría el cuello y la cara. Durante el calentamiento usó un pasamontañas que igualmente sólo permitía ver sus ojos negros y profundos. El drama llevado al extremo. Definitivamente no fue un buen día para los Browns que sucumbieron 28-3 y pusieron su récord 2-2 en 2023, encuentro en el que se notó la ausencia del quarterback Deshaun Watson y en el que el suplente novato Dorian Thompson-Robinson no tuvo TD, pero sí 3 intercepciones. David Njoku tuvo 6 recepciones para 46 yardas, mucho más que lo que había logrado en sus tres primeros juegos de la temporada.

Ya ha causado un gran impacto para nosotros. Él recibe mucha atención de las defensas en el juego aéreo. Hace un gran trabajo compitiendo en el juego terrestre. Puedo recordar algunas jugadas de las últimas semanas que sólo han tenido éxito porque él está en la punta de ataque. Así que es un ala cerrada muy, muy completo. Kevin Stefanski, head coach de los Browns.
¿Qué es lo que tiene este jugador de 27 años que está en su séptima temporada con los Cleveland Browns? Es un talento raro que ha roto paradigmas en cuanto a lo que se espera de un ala cerrada, tiene un físico que ha cincelado a base de un esfuerzo monumental y a esa genética nigeriana que heredó de sus padres. Su 1.93 de estatura y 111 kilos de peso forman una estructura corporal ideal con la que puedo dejar atrás la posición de receptor abierto que desempeñó con los Miami Hurricanes en la universidad y transitar a la de un ala cerrada capaz de atrapar el balón, bloquear extremadamente bien a oponentes que son más musculosos que él. No sólo no teme hacerlo, sino que le parece interesante y divertido.
Por eso, entró al draft 2017 de la NFL como uno de los prospectos mejor calificados en su posición. Pese a que sólo tenía dos años como ala cerrada fue elegido en la primera ronda. Transitar de una posición a otra fue un desafío personal. Estudió y trabajó en los detalles, entendió el juego de pies, su fuerza e inteligencia como atleta, antes que como jugador de futbol, le dieron un impulso impresionante. Como ala cerrada colegial promedió 11.2 yardas por recepción. Era muy superior al resto de sus pares.
Es tan fuerte y su impulso en las piernas es tan grande que es difícil de entender. Puede poner el pie en el suelo y hacer que alguien falle, es simplemente poderoso. Puede endurecer el brazo y arrojar a la gente. Es difícil derribar a ese tipo. Es muy bueno con el balón en sus manos, y tan pronto como lo recibe quiere hacer algo de inmediato, que alguien falle, atropellar u obstaculizar o correr más rápido. A veces puede perder un poco de disciplina visual en el balón. Nunca es un problema con las manos. Tiene grandes manos, pero está tan ansioso por atrapar el balón que puede girar la cabeza rápidamente y dejar caer un pase. Todd Hartley, entrenador de posición de Njoku en Miami University, en Bleacher Report.
Antes de ser un prospecto de la NFL, David Njoku incursionó en el atletismo en la Cedar Grove High School de su natal New Jersey donde practicó salto de longitud, salto triple y salto de altura. Sí, con todo y sus 220 libras encima, unos 20 kilos más del peso promedio que un profesional de esta última prueba puede tener para correr en vertical y luego elevarse en horizontal, incluso fue campeón nacional en 2014 con marca de 2.10 metros. Si alguien conoce la capacidad de Njoku para recibir instrucciones, procesarlas y trasladarlas al campo ese es Michael Carlucci, quien fue su entrenador de atletismo. Sólo su gran control y explosión corporal le permitió saltar una barra con ese peso. David Njoku no fue un atleta normal como tampoco lo es como jugador de futbol.

"Como entrenador, uno empieza a babear cuando ve a alguien así, con los dotes físicos que tiene. Era uno de esos niños que tenía tanto talento que si le decías: 'haz esto', él decía: '¿te refieres a esto?' y luego lo hacía". Michael Carlucci, en entrevista para Bleacher Report.
David Njoku es uno de nueve hijos en la que hay médicos, enfermeras, ingenieros mecánicos y en la que él, un brillante jugador de la NFL, no necesariamente es la joya de su familia.





