Mike Macdonald, el hoy entrenador en jefe de los Seattle Seahawks, ha buscado establecer su campamento romano a medio camino entre la tiranĂa de la estadĂstica avanzada y la ambigĂŒedad de la intuiciĂłn.
Desde que arribĂł el año pasado a Seattle para suceder al veterano Pete Carroll âquizĂĄ la antĂtesis del entrenador de mĂ©tricasâ, Macdonald tuvo la convicciĂłn de instaurar "principios de la vieja escuela" y "mĂ©todos de la nueva escuela".
En una entrevista reciente con un medio de tecnologĂa, Macdonald admitiĂł que los apelativos de "nerd" y "geek", con los que ha cargado a lo largo de su brillante singladura acadĂ©mica y carrera profesional en la NFL, suponen todo un halago. Aunque, al mismo tiempo, no le interesa ser encorsetado como un fundamentalista de la data.
Ăl, a diferencia de otros genios de computadora que se han convertido en rehenes de los nĂșmeros, estĂĄ constantemente en bĂșsqueda del "balance perfecto" y no considera en lo absoluto que el anĂĄlisis y el instinto sean mutuamente excluyentes.
"Es importante que la informaciĂłn que nos proporcionan guĂe muchas de nuestras decisiones. Pero tambiĂ©n existe un factor humano en tiempo real. Estos factores determinarĂĄn cĂłmo planificamos los partidos durante la semana, cĂłmo nos comunicamos y cĂłmo los jugadores esperan que implementemos las jugadas", explicĂł el otro dĂa en rueda de prensa.

Macdonald encontrĂł en Baltimore a uno de los departamentos de estadĂstica avanzada mĂĄs robustos de la NFL, lo que explica su proyecciĂłn como la mente maestra que reconstruyĂł la defensiva de los Ravens a partir de su creatividad para diseñar esquemas flexibles y disfrazar presiones.
QuizĂĄ por ello no sorprende que los Seahawks, quienes bajo la gestiĂłn de Carroll se distinguieron por tener uno de los departamentos de estadĂstica avanzada menos sofisticados de la liga, hayan pensado en Ă©l como el arquitecto de una nueva era en tĂ©rminos culturales e ideolĂłgicos.
Es curioso que cada vez que Mike Macdonald comparece ante la prensa, refiera tanto al concepto de "identidad" como termĂłmetro para medir el progreso de su proyecto. El año anterior, por estas mismas fechas, no tuvo reparo en conceder que los Seahawks seguĂan en la bĂșsqueda del tipo de equipo que querĂan ser.
Hoy, con temporada y media de rodaje, la consolidación de un nuevo ideario y una metamorfosis a nivel ofensivo con la llegada del shanahaniano Klint Kubiak, Seattle parece haber avistado un horizonte en el que las métricas, el libro de jugadas, las cintas de video, las repeticiones en las pråcticas, la gestión de talento y la toma de decisiones confluyen en una misma dirección.





