¿Usted imagina a Robert Lewandowski levantándose la playera del Barcelona para mostrar una camiseta interior con alguna leyenda insultante hacia sus archirrivales del Real Madrid, tras marcarles un gol? ¿Y la escena contraria, pero protagonizada por Jude Bellingham? O, ya en los terrenos que nos importan, que son los de la NFL, ¿se imagina a Joe Montana o Tom Brady exhibiendo camisetitas con insultos hacia los rivales luego de pegarles un baile? Pues eso es justo lo que acaba de hacer el campechanote (y estelar) George Kittle, tight end de los 49ers de San Francisco, el pasado domingo, en el duelo en que su escuadra aplastó 42-10 a los Dallas Cowboys.
A Kittle, quien tiene fama de simpático y "alivianado", le pareció buena idea mandarse a hacer una playera con la leyenda "F* Dallas" y con una estrella solitaria en el pecho. Y la exhibió tras consumar uno de los tres touchdowns con los que contribuyó a una noche redonda para su causa. El chistecito podría costarle unos buenos miles de dólares de multa al jugador (más de 10 mil, según el reglamento). La liga ya está revisando el tema.
Muchos comentaristas le han reído la gracia al jugador. Otros la pasaron por alto, como parte del folklore del deporte. Los 49ers se mostraron tan dominantes el domingo por la noche que el incidente no tuvo los reflectores que otros gestos de ese tipo han concentrado. Pero el punto acá es estas acciones así deben ser aplaudidas, ignoradas o sancionadas y esto es lo que no queda tan claro. Veamos: es verdad que, al calor del juego, en especial en un deporte de tanto contacto y esfuerzo como el futbol americano, pueden presentarse reacciones exageradas. ¿Cuántas veces no hemos debatido celebraciones que se pasan de la raya, en jugadas ofensivas o defensivas, o golpes que exceden la rudeza permisible? Cientos. Pero lo de Kittle es distinto. No se trata de un desplante al calor de los empujones. No se le subió la sangre al coco. Mandarse a hacer una playera para humillar a los rivales (y mostrarla solo en el caso de vencerlos, porque si las cosas hubieran sido de otro modo, la playerita se habría quedado bien escondida) implica deliberación. Ganas de fregar, por decirlo de manera cívica.

Para echar leña al fuego, Kittle dijo que se había inspirado en Gary Plummer, un linebacker de los 49ers, quien lució una playera muy similar hace tres decenios, en el juego de campeonato de la NFC del 15 de enero de 1995, en que los 49ers vencieron por 38 a 28 a los Cowboys, quienes los habían derrotado en años consecutivos anteriores en la misma instancia (y más tarde, los 49ers barrieron 49-26 a San Diego en el Super Bowl XXIX, el más reciente ganado por la franquicia). Aquella revancha de Plummer tenía algo de desahogo, pues Dallas se había convertido en la "bestia negra" de los californianos y ese día, al fin, se los sacudieron de encima. ¿Pero esto de Kitlle qué es? La respuesta parece simple: solo prepotencia. San Francisco ha dominado a Dallas en tiempos recientes, con dos victorias en play-off, inclusive.
"Creo que es simplemente una coincidencia que [la camiseta] apareciera en mi pecho", dijo un risueño Kittle a los medios luego del partido, echándole limón a la herida. Ojalá actitudes altaneras como esa no arruinen la espectacular temporada de los 49ers, hoy por hoy el mejor equipo de la liga. Y lo dice un fan de Steelers y que no quiere nada a los Cowboys…





