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Football, instrucciones de uso: Shanahan y el enigma de los 49ers

Cuando en cualquier ámbito de la vida -política, económica, deportiva...- surge una nueva corriente de pensamiento suele necesitar una bandera para ser reconocida por amigos y por enemigos. Al igual que los soldados se reconocen en la batalla por sus pertrechos, las nuevas facciones del periodismo deportivo se reconocen por la polarización de sus ideas.

En el football los nuevos comunicadores de PFF, Football Outsiders, Sharp Football... han hecho bandera de la estadística avanzada frente a la visión más clásica del resto de plataformas. En el Mundial de fútbol de Qatar, los comunicadores españoles se dividen entre la frescura y los nuevos formatos que trae el "luisenriquismo" y la prensa decimonónica de radio-taxi y whisky de medianoche. Como en cualquier preparativo para una batalla, una de las labores esenciales de los ejércitos es la del auto-reconocimento y es de esta tensión por afianzar la personalidad de donde surge el enfrentamiento.

Hace mucho tiempo que consumimos comunicación de forma emocional. No debería extrañar a nadie la insistencia de los medios oficiales y alternativos porque tomemos partido. La polarización no sólo vende, también estructura el mercado. Cuando un consumidor necesita emocionalmente un comentario concreto sabe a quién recurrir.

El problema es que existe una línea muy fina entre el alineamiento y la militancia, y pocas cosas hay más peligrosas para un comunicador que la militancia. ¿Por qué? Porque la militancia obliga en muchas ocasiones a escribir la crónica o a formalizar tu opinión antes de los propios partidos. Es un gran mal del periodismo moderno, la línea editorial se convierte en la única realidad. A muchos periodistas, en todos los deportes, les sobra lo más importante: el partido en sí. La militancia ha generado un reduccionismo tan absurdo que excluye el propio objeto del análisis. Para un bando, asumir riesgos en 4to down o jugarse la conversión de 2 puntos para ganar el partido es una solución adecuada a priori; para el otro, cada fallo es la confirmación de que la decisión es absurda. Se trata simplemente de seguir la línea narrativa de tu propia militancia.

Si a esto sumamos la tendencia cada vez más patente al sesgo retrospectivo, tendremos al perfecto periodista moderno: tendencioso y corroborativo. Hace unos días el entrenador Juanma Lillo comentaba: "A menudo pienso que los 90 minutos de un partido son un inconveniente para ciertas personas que solo quieren alabar al ganador y denostar al perdedor". No hay nada más cierto en el periodismo moderno. Todo el mundo tiene un miedo tan atroz a equivocarse que adían y estandarizan su voz. Pocos opinan, muchos corroboran. Yo, el primero...

Además, siendo como somos la primera generación de la historia que consume comunicación desde la inmediatez y el sentimentalismo, ¿qué medio va a prescindir del comentario infalible, grueso y afín por la reflexión ponderada pero, muchas veces, equivocada?

La semana pasada celebraba al periodista que vacila, hoy me gustaría celebrar al periodista que se equivoca porque en esa equivocación hay habitualmente más verdad que en cualquier opinión recalentada.

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El mundo no está preparado para esta tecnología. Señora Yutani. Alien vs Predator 2

Os voy a contar una historia... Podría empezar con aquel Muchos años después, en su lecho de muerte, un agonizante Catanovski había de recordar aquella tarde remota en que Kyle Shanahan lo llevó a conocer el Football Total, pero lo que viene a continuación es un poco más confuso y tiene apenas valor literario. Voy a resumiros lo que fue el primer drive de 49ers frente a Bucs:

Primera jugada tras el roughing the passer a Brock Purdy. Shanahan ordena Bunch en Field con Aiyuk aislado en Boundary. Mueve a Deebo a una formación pony. Bucs reconocen la formación y entran al blitz. McCafrey protege, Aiyuk busca el pick con el LB pero Deebo no se vuelve en su ruta.
Segunda jugada. Los 49ers alinean a Juszczyk fuera de los números y lo mueven a una formación en I. Kittle alinea con mano al suelo en boundary. Juszczyk se mueve hacia el lado fuerte pero gira para bloquear al Defensive End del lado opuesto en el play action.
Tercera jugada. Trips en Field, Kittle aislado en Boundary. Un Safety rota para jugar robber, el Defensive End defiende en peel a McCaffrey, el CB coge profundidad y Kittle ataca el centro del campo mientras Purdy lanza con ritmo.
Cuarta jugada. Bunch en Field. Al snap envían en motion a Juszczyk en el kick-out block, mientras Kittle actúa como segundo puller bloqueando Lavonte David en el segundo nivel.
Quinta jugada. McCaffrey y Kittle alinean en Boundary. Mueven a Kittle como Fullback hacia una formación en I. Envían en fly sweep a Aiyuk, pero juegan un toss a Deebo que alinea como RB. Lideran los bloqueos con un pull de McGlinchey y Kittle, mientras Woerner sella el Edge con un crack block.

Vamos a ver. ¿Es un lío, verdad? ¿Por qué os suelto todo este rollo confuso? 

En el primer drive del partido del domingo, Shanahan usa a Deebo y a McCaffrey como receptores abiertos, como RBs en pony y como single backs. Usa a Juszczyk como receptor abierto y como FB. Alinea a Kittle en línea con la mano al suelo, en 2-point stance, como receptor abierto y como FB. Usa juego rápido con ritmo, busca generar pick plays, ataca el espacio entre safeties, corre counter, corre crack toss… Lo podéis ver aquí.

Tanto en defensa como en ataque, el futuro del football es el football sin posición y no hay mejor exponente que los 49ers de Shanahan. No sólo son capaces de alinear a todos sus skill players en diferentes spots y en diferentes formaciones -esto lo hacen también otros equipos de la liga-, sino que realmente los están usando en roles muy diversos. Para que os hagáis una idea, ¿cómo puedo estructurar una defensa cuando me enfrento a un ataque en el que dos jugadores distintos pueden bloquear en línea, subir al segundo nivel en pull, alinear en el slot, alinear abiertos, alinear como H-backs o como FBs clásicos? ¿Cómo puedo doblar en defensa a dos jugadores que pueden alinear abiertos, en el slot, correr jet sweeps, alinear como half-backs o compartir el backfield en una formación pony?

Todo esto es el enigma 49ers.

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Cuando te regalan un reloj, te regalan un pequeño infierno florido. Julio Cortázar

Hay algo muy extraño en las gestiones de final de partido de los Bills. Parece que, cada jornada, Sean McDermott se esfuerce en dar una posibilidad final a equipos que entran en los dos últimos minutos totalmente desahuciados. Este fin de semana con 01:13 para acabar el partido y 3 tiempos muertos de Jets, se empeña en jugar un pase en primer down y el incompleto hace que se pare el reloj. Esto permite a Jets conservar un tiempo muerto en su última posesión de partido perdiendo de 8 puntos.

Esta extraña decisión nos permite reflexionar sobre el verdadero valor del tiempo muerto en el Football. Existen múltiples motivos para solicitarlo: la lesión de un jugador, la presencia de demasiados jugadores en el campo, el reconocimiento de un ataque o de una defensa que nos puede generar problemas/beneficios, la inadvertencia por el QB de un posible delay of game, la posibilidad de "congelar al kicker", la detención de un ataque que opera up-tempo para sustituir, el reconocimiento de una formación determinada en equipos especiales, el descanso a una defensa que lleva mucho tiempo de drive, la simple parada para comunicar aspectos técnicos del juego, para que un jugador clave se recupere, para que la gente de cabina pueda revisar una jugada conflictiva, para tener derecho a usar los challenges propios, para protestar al árbitro… Como podéis comprobar es la principal herramienta que dispone un HC para afectar de forma inmediata y directa el juego.

Pero, para mí, la principal ventaja que suponen los tiempos muertos es otra: te permiten usar tu playbook sin limitaciones cuando te encuentras en situación de ataque de dos minutos. Sin tiempos muertos, un ataque desesperado tiene que prescindir totalmente del juego de carrera, del juego de screens y de todo pase entre números. Todas estas jugadas, al completarse, obligan a formar para el snap y usar un spike. Pierdes tiempo valioso y un down. De ahí que cada ataque de 2 minutos sea un ataque muy limitado por la búsqueda de rutas que rompan hacia las bandas. 

Cuando un ataque en ventaja corre para obligar a las defensas a parar el reloj, lo que está haciendo es facilitar el trabajo de su propia defensa. Cuando facilitas que un ataque conserve sus tiempos muertos, lo que estás permitiendo es que pueda atacar todo el campo. Al correr y eliminar tiempos muertos, tu defensa podrá jugar tranquila protegiendo las bandas. Aquí se puede ver un ejemplo muy claro de cómo la estrategia de tu ataque determina la estructura de tu defensa posterior. Es la demostración más directa de que en el Football las defensas y los ataques se complementan.

Por todo esto, es esencial que los entrenadores que defienden ventajas fuercen que el contrario agote sus TOs. No hacerlo es una negligencia que creía que McDermott ya había asumido.

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Pases rápidos

  1. En Corea del Norte, si se incendia tu casa, primero debes salvar la foto del Líder Supremo y luego ya puedes ocuparte de que no se queme tu abuela. Como aficionado de los Patriots, últimamente me siento un poco norcoreano.
  2. Hay algo muy morboso en los accidentes de coche. Reducimos velocidad y estiramos el cuello ya sea un accidente múltiple, un simple pinchazo o una gallina atropellada. Los Broncos de Russell Wilson son nuestro "car crash" de 2022. No podemos apartar la vista ni con un 3-10.
  3. Tom Brady está más cerca del pendiente que del anillo.
  4. Desde aquí tendría que empezar a disculparme con la Familia Ford-Firestone por lo de los Lions, pero luego recuerdo que soy de Peugeot-Pirelli y se me pasa.
  5. Steve Wilks, entrenador del año.

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La presión de la semana

A diferencia del juego en el Edge, las presiones que se generan desde el interior de la línea suelen requerir un uso muy eficiente de las manos. Lo que hace Quinnen Williams aquí es un ejemplo de manual de hand placement. Espera a que el Guard baje las manos para ganar el interior de las protecciones y lo finaliza con un bull jerk combinado con un swim move. Ahora mismo, Quinnen es el DT más en forma de la liga.

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La jugada de la semana

El mejor diseño y la jugada más importante coinciden esta semana. Combina tres factores que suelen ser sinónimo de éxito en la NFL. El primero es que no hay mejor forma de conseguir separación que la defensa te identifique como bloqueador, el segundo es mandar en ruta a un jugador de 150 kilos con un inicio lanzado y el tercero es usar para todo esto a un maorí enfurecido.

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Rodilla al suelo

Tendríamos que pararnos a pensar que muchas veces nuestra relación con los deportistas tiene un componente emocional tan marcado que termina distorsionando nuestras valoraciones. Con los años, hay jugadores que se convierten progresivamente en marcas comerciales que inconscientemente vamos llenando de contenido. Es un proceso muy curioso porque nos olvidamos de su producción y su desempeño reciente, y mantenemos una cierta idealización. Los asociamos a determinados momentos de nuestra experiencia como espectadores y esa impresión es muy difícil de borrar. Todo esto hace que nuestra visión como público se vaya distanciando poco a poco de la valoración real de las franquicias.

El mejor ejemplo de esto que os cuento es Odell Beckham Jr. Aunque mucha gente se sorprenda, lleva varios años siendo un WR promedio, pero la marca OBJ es una de las marcas más sólidas de la NFL, quizás a la altura de TB12 y muy por encima de otros receptores con un rendimiento superior. El brand OBJ se generó con sus meteóricos primeros años en NY, su recepción emblemática, su actitud, su imagen; pero ahora mismo no deja de ser un receptor más. En 2021 dio muestras de poder seguir siendo un receptor fiable y productivo en el esquema adecuado, pero bastante alejado de su prime. Si a esto sumamos la incertidumbre que provocan sus recurrentes lesiones de cruzado, uno tiene que preguntarse: ¿A qué viene todo este chaparrón insufrible de noticias? ¿Es realmente el fichaje de TY Hilton por Cowboys una mengua respecto a OBJ?

La marca TY Hilton no existe aun habiendo sido uno de los mejores receptores de la NFL de los últimos 10 años. Su imagen es convencional, el mercado de la agrícola Indiana no es comparable a la sofisticación de New York, no se le conocen polémicas, no ha realizado un carrusel de visitas retransmitidas por los medios… Cuando reflexiono en ese contraste, no puedo evitar pensar en cuántos buenos jugadores se retiran sin el reconocimiento que se merecen, mientras otros viven apoltronados en nuestras cabezas gracias a su imagen de marca.

No es casualidad que David y Odell compartan apellido. La fama de algunos deportistas es un constructo sentimental del que cuesta mucho distanciarse.