Skip to main content

Mundo NFL | Sitio oficial de la NFL en español

El mejor cornerback de la NFL es un niño 

El 4 de marzo del año 2000 Sony comenzaba a vender la Play Station 2 en Japón, la consola mås popular de su historia.

El 5 de mayo del año 2000 se estrenaba la película Gladiator en los cines norteamericanos.

El 15 de septiembre de ese mismo año se prendía la antorcha olímpica que daba inicio a los Juegos en Sidney.

Sauce Gardner, el que es ahora mismo el mejor cornerback de la NFL, no habĂ­a nacido para ninguno de estos eventos.

Es hasta insultante que, en una posición que maltrata sistemåticamente a los novatos que se atreven a practicarla, el jugador mås en forma este año sea un imberbe. Un chaval que ni siquiera jugó a la Nintendo 64.

Gardner apenas fue reclutado saliendo del instituto y era valorado como el 163Âș cornerback de la clase de reclutamiento de 2019. Pero su crecimiento no se hizo esperar: Gardner no permitiĂł ni un solo touchdown en mĂĄs de 1100 snaps en cobertura en la Universidad de Cincinnati y fue seleccionado en el top-5 del Draft de 2022 por los Jets.

Construido como un auténtico pterodåctilo, Sauce aprovechaba su altura y sus largos brazos para apabullar físicamente a los receptores rivales. Jugando en el boundary (el lado corto del campo) en Cincinnati se manejaba como pez en el agua en espacios reducidos y era habitual ver a su equipo dejarle en uno contra uno y sin ayuda ante sus rivales. Y esto ha trasladado a la perfección en los profesionales

Durante los nueve partidos de esta temporada, el esquinero de los Jets se ha enfrentado a los siguientes receptores, con unos resultados impropios para su escasa experiencia:

  • Contra JaÂŽMarr Chase: 0 recepciones permitidas en 1 intento
  • Contra Diontae Johnson: 1 recepciĂłn permitida en 2 intentos para 5 yardas
  • Contra Courtland Sutton: 0 recepciones permitidas en 3 intentos
  • Contra Jerry Jeudy: 2 recepciones permitidas en 3 intentos para 9 yardas

Y no es solo lo que aporta él, como jugador, es la infinidad de variaciones que su sola presencia permite jugar a los Jets:

En esta jugada los Broncos posicionan tres receptores en el field (la parte ancha del campo) y con Courtland Sutton aislado en boundary. El hecho de que sea Gardner el jugador que estĂĄ en el campo y no otro permite que los Jets hagan dos cosas que casi nunca se hacen debido al gran riesgo que supone:

Gardner 1
  1. El safety profundo, que deberĂ­a estar en el centro del campo dispuesto a ayudar a los dos lados, cae totalmente hacia la parte inferior de la pantalla y deja sin ningĂșn tipo de ayuda a Gardner ante cualquier tipo de ruta profunda.
  2. El linebacker del lado en el que estĂĄ la joven estrella de los Jets se incrusta en la lĂ­nea defensiva, amenazando el blitz. Por pura fĂ­sica humana esto hace que, aunque acabe cayendo en cobertura, sea incapaz de molestar en la lĂ­nea de pase ante cualquier ruta interior del receptor de boundary.

Esto hace que Gardner tenga que defenderse ante las tres rutas mås mortíferas de la NFL sin ayuda ninguna: tiene que defender el interior en la slant durante los primeros instantes de la ruta, toda la zona profunda en la go después y si consigue salir vivo todavía tendrå que ser capaz de tapar el backshoulder, cuando el quarterback lanza al hombro exterior de su receptor para que, una vez que no ha conseguido superar al esquinero en velocidad, pueda darse la vuelta y atrapar un pase flotado.

Gardner 2

No sĂ© si os podrĂ© llegar a explicar en algĂșn momento la dificultad que supone esto. El riesgo constante al que se enfrenta Sauce Gardner con el que un mal paso puede significar un touchdown. Como coordinador defensivo tienes que confiar muchĂ­simo en tu jugador para hacerle jugar asĂ­.

Con la sombra de Darrelle Revis siempre presente ante cualquier cornerback que los Jets elijan alto en el Draft, Sauce Gardner ha cogido el toro por los cuernos y es, a día de hoy, el esquinero mås en forma de la posición. Con su perfil físico. su conocimiento de la posición y con la confianza que los Jets tienen en él, el cielo es el límite para ese chaval que nunca escuchó a los Backstreet Boys.